Viernes, 10 de abril de 2026 Edición Impresa
Recientes
Criptomonedas estables: ¿la solución real para pagos en América Latina?Velasco toma las riendas de la diplomacia mexicana con respaldo del SenadoBelmont adopta estrategia de seguridad similar a AMLO en campaña presidencial peruanaCredencial Universal de Salud: cómo acceder al nuevo sistema de registroBelmont adopta estrategia de seguridad inspirada en modelo mexicano para elecciones peruanasEl retroceso silencioso: cuando los gobiernos eligen bombas antes que escuelasXochimilco pierde su emblema vivo: la crisis del ajolote refleja colapso hídricoCómo invertir en tiempos de tensión geopolítica: lecciones para LatinoaméricaCriptomonedas estables: ¿la solución real para pagos en América Latina?Velasco toma las riendas de la diplomacia mexicana con respaldo del SenadoBelmont adopta estrategia de seguridad similar a AMLO en campaña presidencial peruanaCredencial Universal de Salud: cómo acceder al nuevo sistema de registroBelmont adopta estrategia de seguridad inspirada en modelo mexicano para elecciones peruanasEl retroceso silencioso: cuando los gobiernos eligen bombas antes que escuelasXochimilco pierde su emblema vivo: la crisis del ajolote refleja colapso hídricoCómo invertir en tiempos de tensión geopolítica: lecciones para Latinoamérica

El pulso de América: La música se prepara para el Mundial 2026

Con «Somos Más» como estandarte sonoro, la Copa del Mundo que unirá tres naciones elige la música como vehículo de identidad colectiva.
El pulso de América: La música se prepara para el Mundial 2026

El pulso de América: cuando la música se prepara para el Mundial 2026

Cien días antes de que Estados Unidos, México y Canadá compartan la responsabilidad de organizar la próxima Copa del Mundo, la industria cultural latinoamericana se ha movido con la precisión de un equipo ensayado. Y como suele ocurrir en estos grandes encuentros deportivos, la música elegida para narrar el evento revela mucho sobre el momento que vivimos como región.

La elección de un himno para un torneo de esta magnitud nunca es casual. Representa un acuerdo tácito sobre quiénes somos, cómo nos vemos y qué queremos proyectar al mundo. En esta ocasión, la convocatoria reunió a cuatro artistas cuya trayectoria refleja la complejidad actual del pop latino: Emilia Mernes, la voz joven y versátil que domina plataformas digitales; Carlos Vives, quien encarna la tradición y el arraigo colombiano; y el dúo Wisin y Xavi, insignias del reggaeton que transformó el continente hace dos décadas.

Una geografía sonora trinacional

Que el torneo se dispute en tres países por primera vez en la historia añade una capa interpretativa a esta decisión artística. No se trata solo de celebrar el fútbol, sino de reconocer que América del Norte y América Latina comparten ahora un espacio común, al menos durante treinta días. La canción oficial debe transitar esa geografía política y emocional sin favoritismos, sin privilegiar una nacionalidad sobre otra.

«Somos Más» suena como una respuesta democrática a este desafío. El título mismo es una invitación a la inclusión, una afirmación que va más allá del estadio. En un momento donde la polarización tiñe casi cualquier conversación pública, elegir una canción que enfatice la suma antes que la división resulta casi revolucionario. Aunque, claro, el mensaje también funciona en su nivel más directo y urgente: en el fútbol, siempre necesitamos más de todo—más energía, más pasión, más goles.

La evolución del pop latino en formato monumental

Lo interesante es observar cómo esta colaboración sintetiza las distintas capas del sonido latinoamericano contemporáneo. Mernes trae la modernidad digital, esa facilidad para navegar entre géneros que define a su generación. Vives aporta la profundidad melódica y la conexión con tradiciones que muchos consideraban obsoletas hace una década, pero que han vuelto con renovada importancia cultural. Wisin y Xavi, por su parte, representan la mayor exportación de América Latina en las últimas dos décadas: el reggaeton, que dejó de ser marginal para convertirse en lenguaje universal.

Cuando estos mundos convergen en una sola canción, no es un accidente productor. Es una declaración sobre dónde estamos parados musicalmente como región. Ni completamente anclados en lo folclórico, ni completamente dispersos en lo digital, sino en ese espacio intermedio donde lo antiguo y lo nuevo pueden coexistir sin negarse mutuamente.

Cien días para que la música se sienta en las calles

Estos meses previos al inicio del torneo serán cruciales para que «Somos Más» se infiltre en la cultura popular. Las canciones oficiales de mundiales viven en un terreno peculiar: deben ser lo suficientemente memorables para perdurar, pero también lo suficientemente flexibles para adaptarse a distintos contextos nacionales. No todos amarán la canción; algunos la criticarán por demasiado pop, otros por insuficientemente moderna. Pero lo importante es que existe, que fue creada, y que intenta hacer lo imposible: hablar por todos sin hablar por nadie en particular.

En las próximas semanas veremos los videos, escucharemos las versiones, presenciaremos los debates sobre si es mejor o peor que las canciones de mundiales anteriores. Pero más allá de eso, habrá algo más valioso: momentos en que extranjeros y locales, fanáticos y ocasionales espectadores, entonarán juntos la misma melodía. Y en esos momentos, la música habrá cumplido su función más profunda: la de crear, brevemente, un nosotros.

Información basada en reportes de: Perfil.com

🗞️
Edición Impresa Leer ahora →