El quinto lago más profundo del mundo se esconde en la Patagonia argentina
A 900 metros bajo la superficie del Lago Viedma yace un abismo que desafía la imaginación. Guardado entre paredones gigantes de hielo, en el corazón del Parque Nacional Los Glaciares, este espejo de agua alberga la fosa más profunda de América y la quinta del planeta. El descubrimiento, realizado en 2022, no solo posiciona a Argentina en el mapa de los fenómenos geológicos extremos, sino que también revela cómo el cambio climático expone secretos milenarios de nuestro planeta.
Un hallazgo sin precedentes tras el retroceso glaciar
Durante millones de años, la fuerza erosiva de los glaciares talló una cavidad monumental en el lecho del lago. Fue recién en 2022 cuando una expedición financiada por el Centro Internacional de Ciencias de la Tierra de la Universidad Regional de Cuyo pudo explorar y medir esta zona antes inaccesible. El retroceso del glaciar homónimo, que entre 2014 y 2022 perdió 5,5 kilómetros cuadrados de superficie, dejó al descubierto lo que permanecía oculto.
El equipo de investigadores del IANIGLA-CONICET, la UNCUYO y la Universidad de Chile utilizó tecnología de punta para cartografiar el fondo del lago. Los números que obtuvieron son vertiginosos: 900 metros de profundidad. Para dimensionar esta magnitud, equivale a casi tres veces la altura de la Torre Eiffel sumergida, o a apilar tres edificios Empire State uno sobre otro bajo el agua.
El cambio climático como revelador involuntario
El deshielo acelerado que afecta a los glaciares patagónicos no solo es una señal de alerta ambiental, sino que también permitió realizar este descubrimiento histórico. Según el investigador Andrés Rivera, en apenas ocho años el glaciar Viedma perdió un volumen de hielo equivalente a siete veces la capacidad máxima del Embalse Potrerillos en Mendoza. Una cifra que ilustra la velocidad sin precedentes del retroceso glaciar.
«Lo que observamos en la superficie es apenas una fracción. El 90% del espesor del glaciar yace invisible, sumergido en esa oscuridad de 900 metros», detalló el equipo tras la expedición. Este hallazgo sugiere que existen otros secretos aún por descubrir bajo las masas de hielo de la Patagonia.
Una estructura compleja que desafía el entendimiento
El relevamiento científico no solo midió la profundidad, sino que también reveló la compleja estructura vertical del lago. En la superficie, el agua alcanza temperaturas de aproximadamente 7°C. Sin embargo, al descender hacia el abismo, la temperatura cae drásticamente hasta los 0°C. Estas variaciones son vitales para comprender cómo el cambio climático afecta a los frentes glaciares y predecir el comportamiento futuro de estas masas de hielo.
El Lago Viedma no es solo una postal de la belleza natural de Santa Cruz. Es un guardián del abismo más profundo de América y un actor clave en la hidrografía patagónica. Sus aguas, rodeadas de paredones gigantes de hielo, contienen información invaluable sobre el pasado geológico de la región y el futuro del planeta frente al cambio climático.
Un gigante amenazado por la fragilidad de su entorno
Ubicado cerca de la localidad de El Chaltén, el Lago Viedma representa uno de los ecosistemas más frágiles y a la vez más resilientes de Argentina. Su profundidad extrema lo posiciona en la élite mundial de lagos abismales, compartiendo protagonismo con fenómenos geológicos de magnitud planetaria. Sin embargo, el retroceso acelerado de los glaciares que lo rodean advierte sobre la urgencia de entender y proteger estos espacios antes de que el cambio climático altere irreversiblemente su estructura y comportamiento.