El pulso por el control del discurso político en México
El gobierno de la Presidenta Claudia Sheinbaum enfrenta una verdad incómoda: pierde credibilidad ante la sociedad mexicana y busca recuperar el control de la narrativa política a través de la regulación de medios de información. Esto no es novedad en México, donde el poder siempre ha visto en los medios uno de sus mayores atractivos para moldear la opinión pública.
Lo preocupante es que esta estrategia de control se repite. El sexenio anterior ya intentó implementarla con iniciativas como «quién es quién en las mentiras». Ahora, bajo el supuesto de defender «los Derechos de las Audiencias», el gobierno busca regularizar radio, televisión y, posiblemente, medios impresos. El mensaje es claro: pretende establecer una sola verdad: la que emita el estado.
Los acusados de narcogobierno que se niegan a responder
Uno de los temas que más incomoda al gobierno es ser señalado como «narco gobierno» y tener en sus filas a «narco políticos». El INE ya ha exigido al líder del PRI, Alejandro Moreno, retirar estas acusaciones bajo el argumento de que lesionan la integridad moral de otros. Sin embargo, estas denuncias son públicas, comprobables y ampliamente documentadas en la sociedad.
Lo revelador no es que se haga la acusación, sino que el gobierno no ha sido capaz de aplicar justicia efectiva contra los funcionarios señalados. Esta inacción habla de complicidad. Cuando el poder llega para servir a «los suyos» sin transparencia ni rendición de cuentas, eso tiene un nombre: autocracia.
Un gobierno que se enriquece mientras pierde credibilidad
La historia de funcionarios que amassan fortunas incompatibles con sus salarios no es nueva en México. Lo diferente es que ahora, con toda la tecnología disponible, la sociedad puede verificar estas inconsistencias. Las redes sociales y medios digitales están llenos de análisis, críticas y burlas sobre los errores, excesos e incongruencias del gobierno actual.
El estado pierde terreno en esa batalla de narrativas precisamente porque sus actos contradicen su discurso. No se puede prometer «barrer de arriba para abajo» la corrupción y luego desaparecer instituciones de transparencia. No se puede defender derechos ciudadanos mientras se intenta controlar lo que la prensa dice.
La libertad de prensa: un derecho conquistado a precio de vidas
México tiene una estadística vergonzosa: más muertes de periodistas que muchos países que viven en guerra abierta. Esto no es casualidad. Tanto el gobierno anterior como el presente han silenciado voces críticas con represión y violencia.
La sociedad mexicana ha luchado a brazo partido por el derecho a informarse libremente, a conocer la verdad tal como es, no como el poder quiere que sea. Hoy, con múltiples canales de información, cada ciudadano tiene la libertad de ver y creer lo que mejor le plazca. Ningún gobierno puede cambiar eso sin pagar un precio político muy alto.
El derecho de réplica existe y funciona
La ironía es que los mecanismos para que el gobierno se defienda ya existen: el derecho de réplica es una garantía legal que obliga a los medios a publicar las respuestas del agraviado en los mismos espacios donde fue criticado. No necesita nuevas regulaciones que controlen la narrativa completa.
Lo que el gobierno busca es más que eso: establecer un monopolio de la verdad. Pero la mentira dicha mil veces nunca se convierte en verdad. Y la verdad, cuando aplasta y se ejerce, nadie puede detenerla.
Una reflexión final
La lucha por la libertad de prensa en México ha costado vidas y seguirá cobrando víctimas mientras los gobiernos vean en los medios enemigos en lugar de instituciones intermediarias que reflejan lo que la sociedad vive y siente.
Como dijo el escritor Alexandru Vlahuta: «La verdad espera. Sólo la mentira tiene prisa». El gobierno tiene prisa por controlar, regular y silenciar. Eso es la mentira buscando desesperadamente no ser descubierta.