El fantasma de la incertidumbre recorre a Norteamérica tras el anuncio del USTR
Cuando se trata de comercio internacional, la claridad es moneda de cambio. Y precisamente eso es lo que falta en estos momentos en la región norteamericana. Las decisiones emanadas desde la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR, por sus siglas en inglés) han dejado en el aire decenas de interrogantes que afectan no solo a inversionistas, sino a cadenas de suministro enteras que dependen de la estabilidad regulatoria.
La situación es particularmente delicada porque toca uno de los pilares del comercio regional: el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (TMEC), que entró en vigor hace poco más de tres años. Este acuerdo fue diseñado precisamente para proporcionar certeza jurídica a empresas que operan en los tres países. Sin embargo, la revisión anunciada ha generado un efecto adverso: en lugar de claridad, hay especulación.
¿Qué se juega realmente en esta revisión?
Entender la magnitud del problema requiere observar las cifras. El comercio trilateral supera los 1.3 billones de dólares anuales. Esto no es un número abstracto: representa empleos en fábricas de Monterrey, inversión en plantas automotrices de Michigan, y operaciones de logística en las costas de Jalisco y Ontario. Cuando existe incertidumbre sobre las reglas del juego, estas actividades se paralizan.
Las empresas no toman decisiones de inversión de largo plazo en contextos borrosos. Un fabricante de autopartes debe decidir si amplia su operación en Guanajuato o la traslada a Vietnam. Un productor agrícola debe saber si sus productos seguirán accediendo sin trabas a mercados estadounidenses. Un banco debe calcular qué exposición está dispuesto a asumir en negocios regionales. La incertidumbre genera parálisis.
El contexto geopolítico que nadie menciona
Lo que muchos análisis no profundizan es el trasfondo de estas decisiones. Estados Unidos enfrenta presiones domésticas significativas: una base electoral que demanda proteccionismo, competencia con China por liderazgo tecnológico, y una clase media que siente que los tratados comerciales no le benefician. Estos son hechos políticos reales que explican las acciones del USTR, aunque no las justifiquen.
México y Canadá, por su parte, se encuentran en una posición incómoda. No pueden rechazar completamente las demandas estadounidenses —demasiado dependen de ese mercado—, pero tampoco pueden aceptar cualquier revisión que desmorone las ganancias que obtuvieron en la negociación original. Es una negociación asimétrica donde dos de los tres actores tienen mucho menos poder de convocatoria.
¿Qué significa esto para América Latina?
La incertidumbre norteamericana no es un asunto doméstico. Tiene consecuencias en toda la región. Inversionistas brasileños que consideraban expandir operaciones desde México ahora esperen. Empresas chilenas con cadenas que pasan por Estados Unidos replantean sus modelos. La volatilidad comercial en el norte genera ondas de choque en el sur.
Además, existe un mensaje subliminal preocupante: si un acuerdo comercial de la magnitud del TMEC puede ser revisado de manera abrupta, ¿qué seguridad ofrecen otros tratados? ¿Cuál es el valor de un compromiso comercial a largo plazo si las prioridades políticas pueden cambiar en Washington?
La pregunta que todos deberían hacer
Aquí es donde invito al lector a reflexionar: ¿es posible construir prosperidad compartida en un mundo donde la política comercial cambia al ritmo de ciclos electorales? ¿O necesitamos instituiciones más robustas que trasciendan gobiernos particulares?
La incertidumbre actual no es solo un problema de empresas preocupadas por márgenes de ganancia. Es una pregunta fundamental sobre si Norteamérica, y por extensión América Latina, puede contar con reglas de comercio estables que permitan planificación a largo plazo.
Mientras tanto, en oficinas ejecutivas desde Toronto hasta Monterrey, la respuesta a la pregunta ‘qué hacemos ahora’ sigue sin estar clara. Y eso, precisamente, es el problema.
Información basada en reportes de: El Financiero