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El dilema de los feminismos: ¿selectividad política o compromiso universal?

Cuando la defensa de derechos de las mujeres se convierte en trinchera política, corremos el riesgo de abandonar a quienes más lo necesitan.
El dilema de los feminismos: ¿selectividad política o compromiso universal?

El feminismo en la encrucijada: entre la coherencia y la conveniencia

Existe una tensión creciente en el debate público sobre cómo abordamos la defensa de los derechos de las mujeres. No es una cuestión nueva, pero adquiere relevancia renovada cada vez que observamos cómo ciertos compromisos se activan selectivamente según la geografía política o la utilidad electoral. La pregunta que emerge —con toda su provocación— es incómoda precisamente porque toca un nervio sensible: ¿defendemos a todas las mujeres o solo a aquellas cuya causa nos resulta conveniente?

En América Latina conocemos bien esta paradoja. Hemos visto cómo organizaciones de derechos humanos denuncian violencia contra mujeres en contextos donde es políticamente costoso hacerlo. Hemos presenciado cómo algunos gobiernos progresistas celebran el 8 de marzo con discursos inflamados mientras ignoran a trabajadoras sexuales, migrantes o indígenas en sus propios territorios. La hipocresía no es patrimonio de una sola ideología; es el aire que respiramos en la política contemporánea.

La trampa del relativismo moral disfrazado de solidaridad

Cuando reducimos la defensa de derechos fundamentales a una cuestión de posicionamiento partidista, hacemos un flaco favor a las víctimas reales. Las mujeres en regímenes autoritarios no necesitan que se dispute sobre ellas en redes sociales; necesitan presión internacional efectiva, sanciones económicas, diplomacia firme. Las mujeres afghanas bajo el régimen talibán no requieren que sus libertades se conviertan en munición de campañas políticas locales.

Sin embargo, tampoco podemos ignorar la provocación deliberada. Cuando se sugiere que las activistas progresistas deberían transitar libremente por ciudades bajo control fundamentalista, se está cometiendo un acto de cinismo intelectual. No se trata de un argumento de buena fe, sino de un anzuelo retórico diseñado para exponer lo que se percibe como inconsistencia. Y en eso reside una verdad incómoda: la consistencia moral es rara en política.

¿Qué significa defender derechos de verdad?

La coherencia exigible a cualquier movimiento social que se reclame universalista es simple: los derechos fundamentales no pueden estar sujetos a conveniencias geopolíticas. Si creemos en la dignidad de la mujer, esa creencia debe extenderse más allá de nuestras fronteras nacionales y de nuestras afinidades políticas. Eso significa denunciar con igual vehemencia la represión en Teherán y en Ciudad de México; la violencia en Kabul y en favelas de Río de Janeiro.

En América Latina, donde los movimientos feministas han ganado visibilidad y poder político en la última década, existe una responsabilidad particular: la de no convertir la lucha por derechos de las mujeres en una extensión más de la guerra política partidista. Nuestras compañeras afganas, iraníes, sirias no necesitan que sus tragedias sean rehenes de nuestras disputas locales.

El verdadero desafío: universalismo sin ingenuidad

No se trata de rechazar los «discursos que suenan bien» por suenan bien. Se trata de preguntarse si esos discursos están respaldados por acciones concretas. ¿Apoyan nuestros gobiernos sanciones internacionales contra regímenes represivos? ¿Ofrecen asilo a mujeres perseguidas? ¿Canalizan presión diplomática real?

El verdadero feminismo —el que importa— no puede ser de conveniencia. No podemos marchar por derechos un día y ser indiferentes ante torturas sistemáticas al siguiente. Esa no es coherencia; es complicidad disfrazada de ideología.

La crítica al selectivismo está justificada. Pero también lo está la respuesta: ¿estamos dispuestos a exigir que nuestros gobiernos, cualquiera que sea su signo, actúen con firmeza contra la opresión sistemática de mujeres en cualquier latitud? Esa es la verdadera prueba de fuego para cualquier movimiento que se reclame feminista.

Información basada en reportes de: Elespanol.com

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