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Desempleo crece en el Estado de México: zonas Sur y Oriente rezagadas

Con 8.4 millones de personas económicamente activas, la entidad enfrenta desocupación de 3.1% y marginación laboral en regiones específicas.
Desempleo crece en el Estado de México: zonas Sur y Oriente rezagadas

El reto del empleo en el Estado de México: cifras de desigualdad regional

El Estado de México enfrenta un panorama laboral complejo. En el segundo trimestre de 2026, la población económicamente activa (PEA) alcanzó 8.4 millones de personas, pero los datos revelan un mercado de trabajo marcado por la informalidad, la desocupación creciente y una profunda desigualdad regional que golpea especialmente a las zonas Sur y Oriente de la entidad.

Desocupación al alza pese a estabilidad general

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), 8.1 millones de personas se encontraban ocupadas en el segundo trimestre de 2026, lo que representa una disminución de 50 mil empleos respecto al mismo período de 2025. La mayor caída se registró en los servicios profesionales, financieros y corporativos.

La desocupación tocó cifras preocupantes: 256 mil personas sin empleo, equivalentes a una tasa de desocupación de 3.1%, superior a la del año anterior. Además, 351 mil personas se encuentran en situación de subocupación, es decir, con empleos insuficientes o de pocas horas.

La informalidad laboral persiste en más de la mitad de la población

Uno de los problemas estructurales más graves es la informalidad. La tasa de informalidad laboral se ubicó en 53.7% en el segundo trimestre de 2026, manteniendo prácticamente los mismos niveles del año anterior (53.8%). Esto significa que más de la mitad de los trabajadores mexiquenses carecen de protección social, prestaciones y estabilidad laboral.

La situación es aún más crítica al considerar las condiciones críticas de ocupación: 44.9% de los trabajadores ganan menos de lo necesario para vivir dignamente, un aumento respecto a 2025 cuando era de 43.8%.

Brecha de género en la participación laboral

Los datos por género muestran disparidades significativas. La PEA femenina fue de 3.4 millones de personas, mientras que la masculina llegó a 4.9 millones. De cada 100 mujeres en edad de trabajar, solo 44 participan en la economía, comparado con 72 de cada 100 hombres. Ambos segmentos registraron pérdidas de empleos: 29 mil mujeres y 9 mil hombres menos que en el trimestre anterior.

Inversión desigual: el nudo del problema

La raíz del desequilibrio laboral está en la distribución inequitativa de inversiones. Mientras que sectores como comercio y servicios han experimentado expansión, esta ha sido concentrada en zonas específicas de la entidad. Las regiones Sur y Oriente permanecen marginadas de estos beneficios, generando lo que se conoce como «zonas dormitorio» con graves rezagos en infraestructura, empleo y servicios.

Esta falta de diversificación de inversiones ha provocado un grave desequilibrio social. Muchas comunidades dependen de empleos precarios, desplazamientos largos hacia otras zonas y falta de oportunidades de desarrollo económico local.

Un desafío prioritario para los tres niveles de gobierno

Para expertos y autoridades, la promoción del empleo formal, especialmente en regiones rezagadas, se ha convertido en uno de los retos prioritarios. Se requiere no solo generar empleo, sino empleo de calidad que permita a la clase trabajadora acceder a beneficios, seguridad social y mejorar su calidad de vida.

La confianza empresarial, aunque se ha mantenido relativamente estable, sigue siendo frágil debido a la incertidumbre fiscal y política. El Estado de México, como polo logístico estratégico del país, tiene el potencial para atraer inversiones, pero debe asegurar que estas se distribuyan de manera más equitativa entre sus regiones.

Los números son claros: el desafío es urgente y requiere acciones coordinadas entre gobiernos estatal y municipal para romper el ciclo de marginación laboral que afecta principalmente a las zonas más vulnerables de la entidad.

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