Pacientes recuperan su calidad de vida tras infarto con programa del IMSS
Francisco, de 71 años, jubilado y exoperador de ambulancias del Instituto Mexicano del Seguro Social, vivió una experiencia que cambió su vida hace apenas cuatro semanas. Tras sufrir un infarto agudo al miocardio en 2024, fue sometido a un cateterismo y colocación de stent. Hoy, después de participar en el Programa de Rehabilitación Cardiaca de la Unidad de Medicina Física y Rehabilitación Centro (UMFRC) del IMSS, ha recuperado su capacidad física y emocional de una manera que ni él mismo esperaba.
«Yo me he sentido mucho mejor con esas cuatro semanas que recibí terapia», comenta Francisco con gratitud. Su caso representa el impacto positivo de este programa que desde 2022 ha atendido a más de 330 pacientes, con resultados que hablan por sí solos: más del 90 por ciento ha mostrado mejoras objetivas en su tolerancia al ejercicio.
Un enfoque integral desde el primer día
Cuando Francisco llegó a la UMFRC derivado del Hospital General de Zona y Medicina Familiar No. 29, no estaba solo en su recuperación. Un equipo multidisciplinario lo evaluó integralmente: cardiólogo, fisioterapeutas, enfermeros, psicólogo y médico rehabilitador. Esta estructura garantizó que cada aspecto de su salud fuera considerado.
«Se hizo el análisis de los resultados de sus estudios y se determinó la cantidad de ejercicio que el paciente puede hacer de forma segura», explica la doctora Guillermina Alicia Vázquez Lara Santoyo, médica adscrita en la UMFRC. Esto fue crucial para Francisco, quien además del infarto presentaba comorbilidades como diabetes mellitus, hipertensión y dislipidemia.
Cuatro semanas de transformación progresiva
El programa se estructuró en dos fases bien definidas. Durante las primeras dos semanas, Francisco se enfocó en acondicionamiento físico mediante bicicleta ergométrica y ejercicios de calistenia. En las últimas dos semanas, fue incorporado al circuito de caminata, lo que amplió significativamente su capacidad funcional.
Los resultados fueron visibles semana a semana. «Ya pedalea un poquito más rápido, tolera más carga, refiere menos cansancio durante los entrenamientos», detalla la especialista. Esta mejora se mide en METs, unidades que cuantifican el esfuerzo que logra realizar el paciente. La mayoría de los participantes ha mejorado al menos en un MET durante el programa.
Continuidad en casa: caminata diaria como aliada
La recuperación no termina en la clínica. El IMSS promueve que los pacientes continúen con actividad física en casa mediante caminatas diarias de 20 a 30 minutos, con incremento progresivo hasta una hora. Esta estrategia es deliberada.
«La caminata es lo más accesible para el paciente, lo puede realizar en casa, y es segura también porque lo hace a su ritmo, a sus limitaciones, a sus capacidades», subraya la doctora Vázquez Lara. La simplicidad es su fortaleza: no requiere equipamiento especial ni traslados complicados.
Más allá de lo físico: el acompañamiento emocional
El programa del IMSS se distingue por su enfoque humanista que va más allá de números y métricas. Se reconoce que la recuperación de un infarto no es solo física, sino también emocional y social. La interacción entre pacientes y personal médico, así como entre los propios beneficiarios, genera un ambiente de confianza y seguridad que favorece la recuperación integral.
«Verlos cómo mejoran, cómo evolucionan durante el ejercicio, me motiva bastante, me gusta mucho estar en las áreas de terapia», comenta la doctora con una pasión que refleja el compromiso del equipo.
Una segunda oportunidad desde una perspectiva única
La experiencia de Francisco tiene un matiz especial. Durante 22 años fue operador de ambulancias del IMSS, trasladando pacientes a las mismas unidades donde ahora recibe tratamiento. «Nunca imaginé estar del otro lado», reflexiona. Esta perspectiva le permite valorar profundamente el trabajo del personal médico desde una óptica que pocos tienen.
«La verdad estoy agradecido, muy agradecido con todo el personal de aquí», expresa con sinceridad. Su gratitud es el reflejo de una recuperación exitosa no solo en términos clínicos, sino en calidad de vida recuperada.
Un llamado a la prevención y la atención oportuna
Francisco finaliza su testimonio con una invitación a la población, especialmente a adultos mayores, a cuidar su salud. «Acudan a las unidades del IMSS para recibir atención médica oportuna, con la finalidad de preservar la calidad de vida, incluso después de enfrentar enfermedades graves como un infarto».
Su mensaje es claro: el infarto no es el final del camino. Con atención especializada, compromiso personal y un programa integral como el de Rehabilitación Cardiaca del IMSS, la recuperación no solo es posible, sino tangible y significativa. Los números lo confirman: más de 330 pacientes en dos años, 90 por ciento con mejoras objetivas. Las historias, como la de Francisco, le dan rostro humano a esas estadísticas.