La canasta alimentaria se dispara: mexicanos pierden poder de compra
Los precios de los alimentos en México crecieron a un ritmo más acelerado que la inflación general durante marzo de 2026. Mientras la inflación anual se ubicó en 4.6%, la canasta alimentaria aumentó 7.9% en zonas rurales y 8.1% en urbanas, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).
Esta brecha de entre 3 y 3.5 puntos porcentuales representa un golpe directo al bolsillo de las familias mexicanas, especialmente de la clase trabajadora. Las amas de casa entrevistadas por En Línea reportan que sus gastos diarios en el mercado ya superan los 300 pesos, una cifra que se estira cada vez menos para cubrir necesidades básicas.
«Ya estamos más cerca de la pobreza»
Las preocupaciones de los hogares mexicanos son tangibles. Muchas familias reconocen que estos aumentos constantes las han acercado peligrosamente a la pobreza, al no poder acceder a productos de uso diario más allá de los alimentos básicos.
El INEGI actualiza mensualmente las Líneas de Pobreza, un referente monetario que determina si los ingresos de la población son suficientes para adquirir bienes, servicios y alimentos. Estos cálculos se realizan con base en el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) y son fundamentales para medir la Pobreza Multidimensional en México.
¿Qué productos suben más?
Los culpables principales del aumento en la canasta alimentaria son claros. En zonas rurales, el jitomate y el limón lideraron los incrementos mensuales, seguidos por el chile. En áreas urbanas, el limón encabezó la lista, con papa y jitomate como segundos rubros de mayor impacto.
A nivel anual, el jitomate se posiciona como el producto con mayor incidencia en el aumento de precios en ambas zonas. Los alimentos y bebidas consumidas fuera del hogar también mostraron incrementos significativos, particularmente en zonas urbanas. El bistec de res en rurales y la leche pasteurizada en urbanas completan el trío de productos que más han encarecido.
La canasta completa crece más que la inflación
No solo los alimentos frescos suben. Cuando se incluyen bienes y servicios no alimentarios (vivienda, prendas de vestir, comunicaciones, transporte), los números se agravan aún más. Las Líneas de Pobreza completas crecieron 6.1% en zonas rurales y 5.6% en urbanas durante el año, superando nuevamente a la inflación general en 1.5 y 1.0 puntos porcentuales respectivamente.
La canasta alimentaria sigue siendo el rubro más pesado en el gasto familiar, representando entre 86.6% y 90.2% del costo total de vida según la zona. En términos no alimentarios, la vivienda es el segundo gasto más importante en ciudades, mientras que en zonas rurales destacan las prendas de vestir y el calzado.
Un deterioro acelerado en un año
Lo más preocupante es la velocidad del deterioro. Comparado con marzo de 2025, cuando los aumentos anuales fueron de 2.7% rural y 4.0% urbano, ahora vemos incrementos de 7.9% y 8.1% respectivamente. Esto representa un aumento de 5.3 puntos porcentuales en zonas rurales y 4.0 en urbanas en apenas un año.
La inflación mensual también aceleró. Marzo de 2026 cerró con 0.9% de inflación mensual, regresando a niveles similares a julio de 2024, cuando también se registró 1.0%. Para las familias mexicanas, esto significa que cada mes ven reducido su poder de compra sin que sus ingresos crezcan al mismo ritmo.
Un problema estructural sin solución inmediata
Mientras los datos del INEGI muestran con precisión la magnitud del problema, la realidad en los hogares es más cruda. Familias que ya estiraban su presupuesto ahora enfrentan decisiones difíciles: comprar menos alimentos, prescindir de otros gastos básicos o caer en el endeudamiento.
Con la canasta básica creciendo más del doble que la inflación general, la clase trabajadora mexicana continúa perdiendo poder adquisitivo. A este ritmo, más familias cruzarán las líneas de pobreza establecidas por el INEGI durante los próximos meses.