La trampa del «100% digital»
Abre la app, completa tus datos, espera confirmación. Suena simple. Es lo que prometen los bancos mexicanos en sus comerciales mientras muestran personas sonriendo frente a pantallas de smartphones. Pero cuando llegas al paso final, la aplicación te suelta la noticia: «Debes acudir a una sucursal para validar tu identidad». Y ahí se desmorona el castillo digital que tanto anunciaron.
Este es el escenario que describe el estudio FinFacts, que recientemente reveló una brecha incómoda entre lo que promete la publicidad bancaria y lo que realmente entregan las plataformas digitales en México. No se trata de un pequeño desliz tecnológico, sino de una limitación sistémica que afecta a potenciales usuarios en un país donde 36 millones de personas aún están fuera del sistema financiero formal.
¿Por qué importa que aún debas ir a la sucursal?
Porque vivimos en una región donde el tiempo es un lujo. Para un trabajador informal en Guadalajara, un vendedor ambulante en Ciudad de México o una pequeña comerciante en Monterrey, tomarse un día libre para ir a un banco no es solo inconveniente: es dinero perdido. Significa menos horas de trabajo, menos ingresos, más razones para quedarse fuera del sistema financiero.
Además, existe un elemento de confianza que los bancos no quieren admitir explícitamente. Aunque la tecnología biométrica existe desde hace años, muchas instituciones siguen insistiendo en validaciones presenciales como si fuera 2005. Esto sugiere que el problema no es principalmente técnico, sino de percepción de riesgo y, quizás, de comodidad operativa para las propias instituciones.
El contexto regional: estamos atrapados en el limbo
Mientras que en Colombia fintechs como Nubank y Daviplata revolucionaron la apertura de cuentas (sin exigencias presenciales), y en Argentina plataformas nativas digitales ganaron millones de usuarios, México parece estancado en un punto medio frustrante. Los grandes bancos tradicionales tienen la infraestructura pero carecen de urgencia para cambiar. Las startups fintech tienen la tecnología pero no la licencia bancaria completa para competir en igualdad de circunstancias.
El resultado es un mercado donde los incumbentes pueden darse el lujo de ser mediocres porque, francamente, la regulación aún no los obliga a serlo. Y mientras tanto, millones de potenciales clientes simplemente no se molestan en intentar.
La pregunta incómoda: ¿qué hay detrás de esta resistencia?
Los bancos argumentarían que necesitan validación presencial por cumplimiento regulatorio (la famosa «Ley de Prevención de Lavado de Dinero»). Y es cierto que existe una norma. Pero aquí viene el punto crítico: otros países latinoamericanos operan bajo regulaciones similares y han encontrado soluciones digitales inteligentes. La biometría avanzada, la verificación de documentos con IA y las video llamadas con agentes especializados son tecnologías disponibles hoy.
La verdadera razón probablemente sea más mundana: inercia institucional. Los bancos mexicanos generan ingresos de sus sucursales. Cajeros, ejecutivos, gerentes locales. Un proceso 100% digital amenaza esa estructura. Es más fácil mantener el status quo y hablar de «transformación digital» en presentaciones de accionistas que realmente cambiar el modelo de negocio.
¿Qué esperar en los próximos meses?
El estudio FinFacts actuará como un espejo incómodo. Algunos bancos probablemente aceleren cambios, al menos en parte. Pero no esperes revoluciones inmediatas. En cambio, observa cuáles instituciones aún obligan visitas a sucursal en 2024 y pregúntate: ¿realmente quiero confiar mi dinero a un banco que no puede ni siquiera hacer que abrir una cuenta sea fácil?
Esa será la pregunta verdaderamente digital que importa.
Información basada en reportes de: Xataka.com.mx