AMECAMECA, Méx. La alcaldesa Ivette Topete entregó personalmente una silla de ruedas con especificaciones técnicas especiales a una menor del municipio, resultado de un proceso de gestión personalizada que refleja el compromiso de la administración con la inclusión y el bienestar de los sectores más vulnerables.
Una solicitud que se convirtió en realidad
Doña Eva, habitante de Amecameca, se acercó a la presidencia municipal con una solicitud clara: una silla especializada que permitiera a su hija desplazarse con mayor comodidad y seguridad. Lo que comenzó como una petición se transformó en un proyecto de gestión que requirió tiempo, dedicación y búsqueda exhaustiva del equipo correcto.
«Sabíamos que conseguir un equipo con estas características tomaría un poco más de tiempo, pero nuestra prioridad era asegurar que fuera la adecuada», expresó la alcaldesa Topete durante el encuentro con la familia.
Compromiso humano como eje central
La Presidenta Municipal subrayó que el corazón de su administración está en el compromiso humano con la ciudadanía. Durante la entrega formal del apoyo, enfatizó que ver la sonrisa de la menor y saber que esta silla de ruedas mejorará significativamente su día a día es «sin duda, lo más valioso de nuestra labor».
El proceso no fue inmediato. El equipo requerido debía adaptarse estrictamente a las necesidades de salud y movilidad específicas de la niña, lo que demandó un periodo más extenso de búsqueda y adquisición. Sin embargo, la administración municipal priorizó la calidad y pertinencia del apoyo sobre la rapidez.
Política de puertas abiertas
Con esta entrega, el Gobierno Municipal de Amecameca reafirma su política de puertas abiertas y atención directa a la ciudadanía. La administración Topete trabaja de manera incansable para brindar herramientas que generen igualdad de oportunidades y dignidad para quienes enfrentan retos de movilidad.
Este acto forma parte de los esfuerzos continuos por fortalecer la inclusión en el municipio, demostrando que la gestión pública efectiva requiere escuchar las necesidades reales de las personas, dedicar los recursos necesarios y estar dispuesto a adaptar soluciones para lograr un impacto genuino en la calidad de vida de la población, especialmente la más vulnerable.