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Alcaldes de la zona oriente: traición a la confianza de sus comunidades

Un mes más sin resultados efectivos. Los ediles locales no cumplen con programas federales de desarrollo mientras solo se toman fotografías de supuesta unidad.
Alcaldes de la zona oriente: traición a la confianza de sus comunidades

Alcaldes de la zona oriente incumplen con programas de desarrollo comunitario

Ya pasó otro mes del segundo semestre sin que los alcaldes de la zona oriente demuestren avances reales en favor de sus comunidades. Mientras el gobierno federal, encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum, ha puesto en marcha programas de atención social y obras públicas de envergadura, los ediles locales parecen más interesados en tomarse fotografías de grupo que en ejecutar proyectos concretos.

La falta de resultados es evidente. Los alcaldes se unen solamente para respaldar iniciativas federales en discursos, pero no traducen esa aparente unidad en trabajos tangibles en las calles y barrios. Algo falla en los canales de comunicación o, más grave aún, existe un desdén deliberado hacia la población que clama por mejoras en su calidad de vida.

Programas federales estancados en las municipalidades

El gobierno federal entregó a los municipios un tren completo de pavimentación con el propósito de mejorar la infraestructura vial. Hasta hoy, esos trabajos avanzan lentamente o simplemente no despegan. Similar es el caso del programa «bachetón», impulsado desde la administración estatal para rehabilitar calles y avenidas principales. En los municipios de la zona oriente, apenas se ejecutó una que otra avenida y luego se abandonó.

Estos no son hechos aislados. Revelan un patrón: los alcaldes no han demostrado capacidad para potencializar los recursos y programas que los gobiernos federal y estatal ponen a su disposición. Las iniciativas se diluyen en el camino, sin que la sociedad vea reflejados los beneficios esperados.

¿Dónde queda la rendición de cuentas?

Los municipios manejan presupuestos considerables cada año. Sin embargo, la mejora en las comunidades no se observa. No hay promoción de empleo, no hay atracción de inversión privada, no hay dinamización de la economía local. El aspecto comercial permanece estancado, y la calidad de vida de los ciudadanos no muestra avances significativos.

Gobiernos federal y estatal esperaban que estos programas sirvieran para que la sociedad evaluara el trabajo de los alcaldes de forma favorable. Pero los resultados hablan por sí solos: no hay atención que agradecer, no hay mejoras visibles en el tejido urbano ni en las oportunidades de la población.

Traición al compromiso adquirido

Los ediles de la zona oriente traicionan, en dos frentes, el compromiso adquirido. Primero, con la sociedad que los eligió esperando cambios reales. Segundo, con las autoridades superiores que depositaron en ellos la confianza de ejecutar programas de envergadura.

Lo más preocupante es que muchos de estos alcaldes terminarán sus gestiones en el corto plazo. Deberían estar redoblando esfuerzos para dejar un legado que los posicione para futuras responsabilidades. Pero su accionar demuestra lo contrario: parece que ya les importa poco lo que suceda después de sus administraciones.

La supervisión se vuelve urgente. Sin ella, el «valemadrismo» continuará imperando en municipalidades que tienen los recursos y las herramientas para transformar sus comunidades, pero carecen de la voluntad política para hacerlo.

Para la reflexión: «En política, la lealtad se practica sólo cuando la traición no ofrece dividendos». Jorge Zepeda Patterson.

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