Viernes, 19 de junio de 2026 Edición Impresa
Recientes
Chalco intensifica vigilancia de ríos y barrancas ante temporada de lluvias18 municipios del Valle de México firman acuerdo para impulsar capacitación laboralIA vs Cerebro Humano: ¿Herramienta o Sustituto Peligroso?Ecatepec inaugura Festival Turístico Nacional con 220 artesanos de tres estadosTepetlixpa impulsa capacitación laboral con convenio del ICATIINE abre registro de nuevos partidos políticos: guía completa del proceso 2025-2026IEEM capacita a pueblos originarios del sur del Estado de México en derechos electoralesNezahualcóyotl celebra Día del Padre con feria de salud gratuita y carrera de botargasChalco intensifica vigilancia de ríos y barrancas ante temporada de lluvias18 municipios del Valle de México firman acuerdo para impulsar capacitación laboralIA vs Cerebro Humano: ¿Herramienta o Sustituto Peligroso?Ecatepec inaugura Festival Turístico Nacional con 220 artesanos de tres estadosTepetlixpa impulsa capacitación laboral con convenio del ICATIINE abre registro de nuevos partidos políticos: guía completa del proceso 2025-2026IEEM capacita a pueblos originarios del sur del Estado de México en derechos electoralesNezahualcóyotl celebra Día del Padre con feria de salud gratuita y carrera de botargas

Nicolás Pereda: La quietud radical del cine mexicano contemporáneo

El director mexicano consolida su voz singular en la cinematografía nacional con obras que desafían las convenciones narrativas.
Nicolás Pereda: La quietud radical del cine mexicano contemporáneo

Cuando el cine aprende a respirar en silencio

En las últimas dos décadas, el cine mexicano ha experimentado una transformación profunda. Lejos de los grandes presupuestos y las narrativas espectaculares que alguna vez dominaron la pantalla, ha emergido una generación de cineastas que encuentran la intensidad dramática en los gestos mínimos, en los espacios intermedios, en aquello que permanece sin decirse.

Nicolás Pereda es, sin duda, uno de los nombres más representativos de esta búsqueda estética. Su trayectoria, que despegó con «¿Dónde están sus historias?» hace más de una década y media, marca un punto de inflexión en cómo entendemos el relato cinematográfico en Latinoamérica. No porque haya roto con la tradición, sino porque ha sabido dialogar con ella desde una postura de radical honestidad formal.

La antinarrativa como forma de verdad

Lo que caracteriza el trabajo de Pereda es su capacidad de desmontar las expectativas del espectador. En «¿Dónde están sus historias?», el cineasta presentó historias que parecían simples pero que, bajo su mirada, revelaban capas de significado oculto. Era una propuesta que cuestionaba algo fundamental: ¿qué es una historia? ¿Necesitamos conflictos dramatúrgicos tradicionales para que algo sea cinematográficamente válido?

Esta pregunta no es menor. Durante décadas, el cine latinoamericano ha frecuentemente buscado legitimidad internacional mediante narrativas que exotizaban la realidad regional o que reproducían estructuras narrativas europeas y norteamericanas. Pereda, en contraste, propone una mirada introspectiva, casi antropológica, que observa la cotidianidad con la solemnidad que merece.

«Cobre» y «Tus dos muertos»: el persistente cuestionamiento

La presencia de estos dos filmes en espacios de visibilidad como la Muestra representa más que un reconocimiento académico. Es un síntoma de que existe una audiencia, un público dispuesto a permitir que el cine los desacomode, que los obligue a participar activamente en la construcción de significado. No es cine pasivo. Es cine que exige del espectador una complicidad intelectual y emocional.

«Cobre» y «Tus dos muertos» continúan la investigación estilística que Pereda comenzó hace años. Son obras que respetan el tiempo de la narración, que desconfían de los cortes rápidos, que entienden el silencio como un material cinematográfico tan válido como el diálogo. En un contexto donde el cine global tiende hacia la aceleración y la sobreestimulación, estas películas funcionan como actos de resistencia.

El cine mexicano mira hacia adentro

Lo interesante es que Pereda no es un caso aislado. Su trabajo se inscribe dentro de un movimiento más amplio de directores mexicanos que han encontrado en la introspección y en la experimentación formal una vía para reflexionar sobre la identidad, la memoria y la experiencia contemporánea. Carlos Reygadas, Lucile Hadžihalilović (aunque búlgara, radicada en México), y otros creadores han contribuido a configurar una escena que es, fundamentalmente, una escena de búsqueda.

Esta búsqueda es política, aunque no de manera manifiesta. Al rechazar las fórmulas comerciales, al insistir en ritmos alternativos, en narrativas fragmentadas, en la ambigüedad como valor estético, estos cineastas están diciendo algo sobre cómo queremos ser representados, cómo queremos comprender nuestro presente.

Una conversación necesaria

La presencia de Pereda en espacios de exhibición significativos no es apenas un acto de validación del cine de autor, sino una invitación a la conversación. Es la oportunidad para que más voces se acerquen a películas que desafían, que incomodan, que transforman. En momentos donde el entretenimiento masivo establece cada vez más rigidosamente qué es cinematográficamente aceptable, la persistencia de directores como Nicolás Pereda funciona como un ancla ética.

El cine es también un espacio para la resistencia silenciosa, para la insurrección de la sensibilidad. Y eso, al final, es lo que encontramos en su obra: una fe profunda en que el cine, en sus formas más desafiantes, puede ayudarnos a ver lo que la prisa nos impide percibir.

Información basada en reportes de: Jornada.com.mx

🗞️
Edición Impresa Leer ahora →