El precio del cielo se encarece por la geopolítica
Si planeas viajar en avión en los próximos meses, prepárate para desembolsar más dinero. Los analistas advierten que la intensificación del conflicto en Oriente Medio provocará incrementos en las tarifas aéreas, un impacto directo que sentirán millones de personas en América Latina que dependen del transporte aéreo para conectarse con sus familias, hacer negocios o disfrutar de vacaciones.
Lo que sucede en los cielos de Irán afecta directamente tu bolsillo porque la turbosina —el combustible que mueve los aviones— es el segundo costo más importante para las aerolíneas después de los salarios del personal. Cuando la incertidumbre geopolítica sacude los mercados internacionales, los precios de este combustible experimentan volatilidad extrema, generando una reacción en cadena que termina trasladándose a los pasajeros.
¿Por qué sube el combustible de aviones?
La turbina jet A-1, el combustible estándar de la aviación comercial, se cotiza en los mercados internacionales ligada al precio del petróleo. Cuando existe incertidumbre sobre la disponibilidad de crudo por tensiones geopolíticas, los traders anticipan posibles disrupciones en el suministro. Esto genera especulación al alza en los precios futuros.
En el contexto actual, la escalada de tensiones entre potencias mundiales en la región de Oriente Medio genera temores sobre posibles cierres del Estrecho de Ormuz, una ruta crítica por donde transita aproximadamente el 30% del petróleo que se comercializa globalmente. Aunque no existe bloqueo efectivo en la actualidad, el solo riesgo de una interrupción dispara los precios internacionales.
Las aerolíneas no pueden absorber indefinidamente estos aumentos. Sus márgenes de ganancia oscilan entre el 2% y el 5% anualmente, cifras muy ajustadas. Por eso, cuando el combustible sube más de 10% en cortos períodos, las empresas se ven obligadas a trasladar el costo a los pasajeros mediante aumentos en tarifas o nuevas comisiones por combustible, una práctica común hace años.
El impacto en América Latina
La región enfrenta una vulnerabilidad particular. Las aerolíneas latinoamericanas dependen de importar combustible a precios internacionales denominados en dólares. Cuando el crudo sube, además del costo directo, enfrentan presión cambiaria en monedas locales debilitadas como el peso colombiano o el sol peruano.
México, Colombia, Perú, Brasil y Chile verían aumentos en rutas internacionales con mayor rapidez que en vuelos domésticos. Los viajes hacia Estados Unidos, Europa o Asia—donde se mueve gran volumen de pasajeros y negocios—se encarecerían más. Para un pasajero volando de Bogotá a Nueva York, el aumento podría oscilar entre 50 y 150 dólares dependiendo de la volatilidad.
Sectores críticos como el turismo y los negocios serían impactados. Países como Costa Rica, donde el turismo representa el 13% del PIB, enfrentarían presión en visitantes internacionales. Ejecutivos latinoamericanos viajando con presupuestos corporativos verían ajustes al alza en costos operacionales.
¿Cuándo se sienten los cambios?
Los aumentos no son inmediatos. Las aerolíneas frecuentemente tienen coberturas de precio (llamadas hedges) que protegen contra volatilidad en combustible durante 3 a 6 meses. Esto significa que los tickets comprados hoy reflejan combustible con precios de hace semanas. Sin embargo, a partir de las próximas 6 a 8 semanas, los nuevos vuelos comenzarían a reflejar precios más altos.
Aerolíneas latinoamericanas como LATAM, Avianca, Aeromexico y Aerolineas Argentinas ya han indicado a analistas que monitorizan esta situación, listos para ajustar si la volatilidad persiste.
¿Cómo protegerse?
Si necesitas viajar, la recomendación es comprar pasajes lo antes posible. Las tarifas actuales reflejan combustibles con precios de hace semanas. Viajar en temporada baja, usar alertas de precios en plataformas como Skyscanner o Google Flights, y ser flexible con fechas son estrategias efectivas. Acumular puntos en programas de viajero frecuente también brinda protección contra aumentos de tarifas.
La crisis geopolítica recuerda que el mundo financiero está interconectado. Decisiones y conflictos a miles de kilómetros tienen consecuencias reales en nuestros bolsillos, desde el precio del vuelo que tomaremos hasta los costos de comercio internacional que eventualmente afectan el precio de los productos en las tiendas.
Información basada en reportes de: El Financiero