La infraestructura digital que mueve el mundo tiene nuevas aspiraciones en Colombia
Cuando usted envía un correo electrónico, mira un video en streaming o consulta sus redes sociales, esos datos transitan por complejas redes de servidores distribuidos alrededor del planeta. Detrás de cada interacción digital existe una infraestructura titánica: los centros de datos. Y en los próximos años, esta industria podría cambiar significativamente el panorama económico de ciudades como Cali.
El crecimiento de la demanda de almacenamiento y procesamiento de información es exponencial. Según proyecciones de la industria, el mercado global de data centers alcanzará los 300.000 millones de dólares antes de 2030, con tasas de crecimiento anual superiores al 10%. Este boom representa una oportunidad sin precedentes para regiones que reúnan las condiciones adecuadas.
¿Qué hace que una ciudad sea atractiva para esta industria?
No es coincidencia que los principales centros de datos del mundo se concentren en lugares específicos. Las empresas tecnológicas buscan tres elementos clave: estabilidad energética de bajo costo, infraestructura de conectividad de calidad y condiciones climáticas que faciliten el enfriamiento de equipos.
Cali presenta ventajas naturales en estos aspectos. La ciudad cuenta con acceso a fuentes de energía renovable gracias a su ubicación en una región con potencial hidroeléctrico. Su proximidad a la costa del Pacífico y su posición geográfica en América Latina le permiten ofrecer conectividad directa hacia mercados asiáticos y estadounidenses. Además, el clima tropical, aunque cálido, puede optimizarse mediante sistemas de enfriamiento eficientes que ya existen en la industria.
Comparado con otras ciudades latinoamericanas, Cali tiene un costo operativo más competitivo que muchas metrópolis desarrolladas. En Estados Unidos, el costo de energía en un data center puede llegar a los 0,12 dólares por kilovatio-hora. En América Latina, estas cifras pueden ser 30-40% menores, lo que genera atractivas márgenes de ganancia para los inversores.
Una carrera global con actores consolidados
Las principales empresas tecnológicas del mundo ya han entendido esta lógica. Amazon Web Services, Microsoft Azure, Google Cloud y otras plataformas masivas invierten miles de millones anuales en expansión de infraestructura. Amazon, por ejemplo, invirtió más de 35.000 millones de dólares en capital físico durante 2022, gran parte destinado a centros de datos.
América Latina ha comenzado a captar esta atención. Brasil lidera en la región con múltiples instalaciones de grandes operadores. Chile, gracias a su estabilidad política y energía solar abundante, también se ha posicionado como destino de inversión. Ahora, otras ciudades buscan entrar en la competencia.
Impacto económico real para los ciudadanos
¿Qué significa esto para una persona que vive en Cali? En el corto plazo, generación de empleo directo e indirecto. Los data centers requieren ingenieros especializados, técnicos de mantenimiento, personal administrativo y construcción. Se estima que cada data center de tamaño mediano genera entre 200 y 500 empleos durante su construcción, y entre 100 y 200 permanentes durante su operación.
En el mediano plazo, atracción de inversión relacionada. Donde llegan los gigantes tecnológicos, habitualmente vienen empresas de servicios especializados, telecomunicaciones, logística y proveedores diversos. Esto multiplica el efecto económico inicial.
A largo plazo, posicionamiento de la ciudad como nodo estratégico en la economía digital global. Esto atrae talento, incrementa la calidad de vida y diversifica la base económica local más allá de sectores tradicionales.
Los desafíos reales
No todo es optimismo. La competencia es feroz. México, con mayor población y conectividad internacional, también busca atraer estas inversiones. Brasil tiene más experiencia acumulada. Para que Cali logre posicionarse, requiere: marcos regulatorios claros y estables, garantías de suministro energético confiable, mejoras en infraestructura de transporte y telecomunicaciones, y seguridad jurídica para inversores extranjeros.
Además, existe preocupación legítima sobre impacto ambiental. Los data centers consumen enormes cantidades de agua para enfriamiento y electricidad. Cualquier expansión debe planificarse considerando sostenibilidad ambiental.
El panorama hacia adelante
La carrera por convertirse en hub de datos es real y acelerada. Ciudades que actúen ahora, consolidando sus ventajas competitivas y resolviendo barreras estructurales, pueden posicionarse como jugadores relevantes en la próxima década. Cali tiene el potencial. Pero potencial sin ejecución es solo una aspiración. La próxima década dirá si la ciudad colombiana logra transformar sus condiciones naturales en oportunidad económica concreta.
Información basada en reportes de: Elespectador.com