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Paraguay juega fuerte en el ajedrez global: ¿puede crecer 7% sin caer en trampas?

En medio de tensiones comerciales mundiales, Paraguay apunta a un crecimiento ambicioso apostando a energías limpias y cercanía con EE.UU. Pero los riesgos geopolíticos acechan.
Paraguay juega fuerte en el ajedrez global: ¿puede crecer 7% sin caer en trampas?

Paraguay juega fuerte en el ajedrez global: ¿puede crecer 7% sin caer en trampas?

Mientras el comercio internacional se redefine bajo nuevas líneas de poder, Paraguay emerge como un jugador con una estrategia poco convencional. El país centroamericano ha establecido como objetivo alcanzar un crecimiento anual del 7%, una cifra que suena ambiciosa en un contexto donde la mayoría de economías latinoamericanas apenas logra mantener tasas de entre 2% y 3%. Pero, ¿qué hay detrás de esta apuesta? Y más importante aún, ¿es realista en un mundo tan volátil?

Las tres patas de la mesa: disciplina, energía y alianzas

La estrategia de Paraguay se sostiene en tres pilares claramente diferenciados. Primero, la austeridad fiscal. En tiempos donde muchos gobiernos han abandonado la prudencia presupuestaria, Paraguay insiste en mantener las cuentas ordenadas. Esto no es menor: en Latinoamérica, la disciplina fiscal es casi un acto de fe en medio de presiones políticas constantes y promesas de gasto que nunca se cumplen con dinero que no existe.

Segundo, las energías renovables. Aquí Paraguay tiene una ventaja geográfica significativa que a menudo se subestima. El país cuenta con acceso a recursos hidroeléctricos abundantes —la represa de Itaipú es una de las más potentes del mundo— y potencial para expandir su matriz energética hacia fuentes limpias. En un mundo donde los combustibles fósiles son cada vez más impopulares y regulados, esta capacidad de producir energía limpia podría ser un activo estratégico invaluable, tanto para su propio desarrollo como para exportación.

Tercero, las alianzas con Estados Unidos. Aquí es donde el análisis se vuelve más complejo. Paraguay busca posicionarse como socio confiable de Washington en una región donde la geopolítica es cada vez más competitiva. China, Rusia y otros actores globales también miran hacia América Latina, lo que genera un espacio de negociación pero también de vulnerabilidad. ¿Cuál es el costo real de alinearse con una potencia extranjera?

El contexto: un mundo roto por las costuras

No se puede entender la jugada de Paraguay sin ver el tablero completo. Los últimos tres años han sido caóticos para el comercio internacional. Las tensiones entre Estados Unidos y China, la guerra comercial que no termina, las sanciones contra Rusia, y ahora las incertidumbres generadas por cambios en la administración estadounidense, han creado un mundo donde las reglas del juego cambian constantemente.

En este contexto, los países pequeños enfrentan un dilema clásico: especializarse y depender de mercados volátiles, o diversificar y enfrentar desventajas de escala. Paraguay, con una población de poco más de 7 millones de habitantes, está optando por una vía intermedia que podría ser inteligente o ingenua, dependiendo de cómo se desarrollen los eventos.

¿Realista o fantasía numérica?

Crecer al 7% anual de forma consistente es un objetivo que requiere no solo políticas correctas, sino también suerte. Chile lo logró durante los 2000, pero eso fue en circunstancias globales muy diferentes. Paraguay tendría que mejorar su competitividad en manufactura, aumentar la atracción de inversión extranjera directa, y mantener la estabilidad política simultáneamente. Esto último es especialmente crucial: Latinoamérica ha visto repetidas veces cómo gobiernos con buenas intenciones fracasan en la ejecución, víctimas de divisiones internas, corrupción o cambios políticos abruptos.

Además, la apuesta a energías renovables y alianzas geopolíticas deja al país expuesto a fluctuaciones en la demanda global y a decisiones de poderes externos sobre los que tiene poco control.

Por qué esto importa (y no solo para Paraguay)

La estrategia de Paraguay es un test de laboratorio para un dilema más amplio que enfrenta América Latina: ¿cómo prosperar en un mundo donde el multilateralismo colapsa y las grandes potencias compiten por influencia? Si Paraguay logra su objetivo, ofrecería un modelo replicable para otros pequeños países. Si fracasa, será una lección dolorosa sobre los límites de la planificación ambiciosa en tiempos turbulentos.

Lo que está en juego no es solo un número de crecimiento, sino la viabilidad de un proyecto nacional completo.

Información basada en reportes de: El Financiero

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