Una tradición rescatada que conquista el turismo nacional
Ozumba vive una transformación cultural en Semana Santa. Lo que hace apenas seis años era una tradición al borde de desaparecer, hoy se ha convertido en una celebración esperada por turistas nacionales e internacionales. La quema de los Judas Monumentales se posiciona como uno de los eventos más destacados del municipio, gracias al trabajo coordinado de maestros artesanos y pirotecnistas de la zona oriente del Estado de México.
El rescate de esta costumbre ancestral es obra de Ana Gabriel Pérez Valencia, licenciada en Artes Plásticas egresada de la Escuela de Bellas Artes de Toluca. Con más de una década dedicada a la cartonería tradicional, Pérez Valencia ha documentado e investigado las técnicas para elaborar estos Judas, convirtiéndose en una autoridad local en la materia.
Del taller Paki Pan Amatl a los desfiles monumentales
Todo comenzó hace seis años cuando Ana Gabriel Pérez Valencia fundó el Taller de Cartonería «Paki Pan Amatl», cuyo nombre significa «La Alegría del Papel» en lengua náhuatl. Lo que inició como un acto aislado de quema de Judas evolucionó hasta involucrar a diversos colectivos de cartonería de la región y a reconocidos maestros pirotecnistas.
El éxito trascendió los límites municipales. El taller ha participado activamente en el desfile de los Alebrijes Monumentales que anualmente organiza el Museo de Arte Popular de la Ciudad de México, ganando reconocimiento a nivel nacional. Esta proyección atrajo a otras organizaciones locales como el Semillero Creativo y Taller de Pintura «El Agora de Chalco», consolidando una red de artesanos comprometidos con preservar el patrimonio cultural.
Maestría pirotécnica que enciende la creatividad
Para las celebraciones en Ozumba participa un impresionante elenco de maestros pirotecnistas y cartoneros de reconocida trayectoria. Entre los principales figuran Marco Jesús Estrada Varela de «Pirotecnia Diré King», Diego Valencia González de «Art Ozumba», y Raymundo Santos Valencia de «Armazones Escamilla».
También se suman Jesús Uriel Flores Valencia de «Pirotecnia Piro MAV», Esteban Rosales García de «Cartonería Azteca de Atlautla», Brandon Yael Soriano Rojas de «Armazones Soriano», Julio César Silva Oliva de «Piro K.V.S Silva», Kelving Ibarra Arenas de «Pirotecnia los Novatos» y Gastón Ramírez González de «Pirotecnia Engama».
Complementan este equipo Eduardo Ávila Pérez con «Piro Arte Mala Fama», José Antonio Ortiz Martínez de «Ortiz Alarcón Piro-técnicos», Jesús Avilés Galicia del «Corporativo Piro Art», y Noé Silva Oliva de «Pirotecnia Hermanos Silva». Esta concentración de talento convierte cada presentación en un espectáculo de fuegos artificiales coordinado con precisión artística.
Patrimonio vivo que genera identidad
Lo que hace especial este resurgimiento es que no se trata solo de recuperar una práctica olvidada, sino de transformarla en un evento de impacto cultural y económico. La quema de los Judas en Ozumba ahora atrae visitantes, genera ingresos para los artesanos y posiciona al municipio como referente en cartonería y pirotecnia a nivel nacional.
Para Ana Gabriel Pérez Valencia, este logro representa la culminación de años de investigación, dedicación y trabajo en red. Su visión de rescatar las figuras tradicionales del Judas ha inspirado a nuevas generaciones de artesanos y ha demostrado que las tradiciones populares, cuando se revitalizan con creatividad y profesionalismo, pueden prosperar en la modernidad.
En Ozumba, la Semana Santa ya tiene su identidad propia: una explosión de color, papel y fuego que celebra la tradición mexicana y reafirma que el arte popular sigue siendo vivo, vibrante y capaz de congregar a comunidades alrededor de su valor cultural.