Tláhuac clama por respuesta: funcionarios de MORENA bajo la lupa ciudadana
La alcaldía Tláhuac, en Ciudad de México, enfrenta una crisis de servicios públicos mientras sus autoridades electas permanecen aparentemente ajenas a las demandas de la población. Según denuncias de residentes, la alcaldesa Berenice Hernández Calderón y los diputados federales Roberto Mejía Méndez y Rigoberto Salgado Calderón no han ofrecido respuesta efectiva a los problemas más acuciantes que aquejan a esta demarcación.
Servicios básicos en crisis
Los habitantes de Tláhuac enfrentan una problemática compleja que va más allá de lo coyuntural. Con más de cien asentamientos humanos clasificados como irregulares, la población carece de servicios públicos esenciales para una convivencia digna. La falta de agua potable domiciliaria, el deterioro de avenidas y calles, y el destape de redes de drenaje son solo algunos de los problemas que los ciudadanos reclaman a sus representantes.
Sin embargo, el problema más grave y costoso para las familias tláhuacanas radica en el servicio de electricidad. La Comisión Federal de Electricidad (CFE), a través de su Región Volcanes, cobra tarifas excesivas a los residentes de colonias irregulares, aplicando tarifas comerciales a consumidores domésticos. Miles de familias pagan mes tras mes montos estratosféricos por energía eléctrica, con plazos de pago rígidos que generan una carga financiera insostenible.
El compromiso olvidado
Lo más preocupante es que, a pesar de estos reclamos, las autoridades locales no han implementado beneficios ni programas de apoyo para aliviar la situación. La alcaldesa Berenice Hernández Calderón, así como los diputados federales Roberto Mejía Méndez —apodado «Tito»— y Rigoberto Salgado Calderón, todos provenientes de MORENA, no han demostrado acción concreta en respuesta a las demandas ciudadanas.
Los pobladores cuestionan el compromiso de estos servidores públicos, cuya remuneración proviene directamente de los impuestos pagados por los contribuyentes. Según la población, estas autoridades parecen haber olvidado que su mandato emana del voto ciudadano y que tienen la responsabilidad de atender las necesidades de quienes los eligieron.
Un llamado a la Presidencia
Ante esta situación, los residentes de Tláhuac se preguntan si la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo visitará la alcaldía para escuchar directamente sus demandas. La esperanza de que las autoridades federales intervengan crece entre una población que siente abandonada por sus representantes locales, a quienes califican como «puro vividor» incapaz de traducir las promesas en acciones concretas.
El caso de Tláhuac refleja una problemática más amplia: la brecha entre el discurso de servicio público y la realidad de gobernanza en territorios vulnerables. Mientras las familias pagan tarifas injustas y carecen de servicios básicos, sus autoridades electas permanecen distantes de sus necesidades cotidianas. La pregunta que resuena en las colonias irregulares es simple pero urgente: ¿cuándo llegará el cambio prometido?