Cuando la tecnología llega, pero no para todos
En las últimas semanas, reportes de filtraciones han circulado sobre la apertura de una nueva tienda Apple en el centro comercial Mítikah, ubicado en la capital mexicana. La noticia, aunque puede parecer un simple movimiento empresarial más en la carrera por la expansión minorista, abre una conversación más profunda sobre cómo accedemos a la tecnología los mexicanos y quiénes quedan fuera de esa ecuación.
México es un país donde más de 90 millones de personas tienen acceso a internet, según datos del INEGI. Sin embargo, la brecha entre tener conectividad básica y acceder a productos de tecnología de alto costo sigue siendo abismal. Mientras las grandes ciudades se preparan para recibir nuevas tiendas premium, millones de mexicanos en zonas rurales y periurbanas siguen sin conexión estable o sin recursos para adquirir estos dispositivos.
Mítikah: un espacio de lujo en medio de la ciudad
El centro comercial Mítikah representa exactamente eso: un espacio diseñado para cierto sector de la población. Ubicado en una de las zonas de mayor poder adquisitivo de la Ciudad de México, la llegada de Apple a este lugar no es casual. Es parte de una estrategia que atiende a consumidores con capacidad de gasto, mientras deja visible la realidad de quiénes quedan excluidos del ecosistema tecnológico de primer mundo.
La presencia de marcas de lujo en espacios como Mítikah refleja una concentración de la riqueza. En México, el 10% más rico concentra el 37% del ingreso nacional, según datos de organismos internacionales. Esto significa que decisiones sobre dónde instalar tiendas de tecnología premium responden a lógicas de mercado que priorizan la ganancia sobre la inclusión.
El ecosistema Apple en Latinoamérica
Apple ha mantenido una estrategia de expansión selectiva en América Latina. Sus tiendas se encuentran principalmente en capitales y ciudades grandes, en zonas donde existe concentración de población de ingresos altos. En México, la empresa ya cuenta con presencia en múltiples ubicaciones en la Ciudad de México y Guadalajara, pero su alcance geográfico sigue siendo limitado en comparación con la población total del país.
Lo interesante es que esta expansión ocurre mientras crece el mercado de dispositivos usados y refurbished en México. Millones de mexicanos acceden a tecnología Apple, pero a través de mercados secundarios, no de las tiendas oficiales. Es una realidad que las cifras de ventas de Apple no capturan completamente, pero que habla de una demanda real por tecnología de calidad a precios accesibles.
Preguntas que quedan en el aire
La apertura de una nueva Apple Store en Ciudad de México genera varias interrogantes desde una perspectiva de derechos. ¿Qué significa para el acceso a tecnología que las empresas sigan concentrando sus puntos de venta en espacios de lujo? ¿Cómo impacta esto en la brecha digital entre zonas urbanas privilegiadas y el resto del país?
En tiempos donde la educación, el trabajo y la comunicación dependen cada vez más de la tecnología, la falta de acceso equitativo es también una falta de acceso a oportunidades. Un estudiante en una comunidad rural sin posibilidad de adquirir un dispositivo moderno está, de facto, en desventaja educativa.
Más allá de una tienda
No se trata de negar el derecho de Apple a expandir su negocio. Se trata de visibilizar que las decisiones comerciales tienen consecuencias sociales. Cada tienda nueva en una zona privilegiada es un recordatorio de quiénes están dentro y quiénes afuera de la economía digital de alto valor.
La verdadera transformación tecnológica en México no vendrá solo de más tiendas en centros comerciales de lujo. Vendrá cuando políticas públicas, empresas y sociedad civil trabajen juntas para garantizar que el acceso a tecnología de calidad sea un derecho, no un privilegio. Hasta entonces, cada nueva Apple Store es un símbolo más de una desigualdad que no podemos seguir naturalizando.
Información basada en reportes de: Soydemac.com