El resurgimiento de una enfermedad prevenible
Durante las primeras semanas de 2025, México atraviesa un repunte notable de sarampión, enfermedad que parecía controlada hace años pero que ha vuelto a manifestarse con fuerza en varios estados del país. Según reportes de la Secretaría de Salud, la cifra acumulada ha alcanzado 13 mil 244 casos confirmados desde el inicio del año, con una tendencia al alza que preocupa a epidemiólogos y funcionarios sanitarios.
El ritmo de propagación resulta significativo: en tan solo una semana, entre principios y mediados de marzo, se documentaron 865 nuevos contagios confirmados. Esta velocidad de transmisión refleja un deterioro en la inmunidad colectiva de la población y subraya la necesidad de reforzar estrategias de prevención a nivel nacional.
Una realidad que trasciende fronteras
El resurgimiento del sarampión en México no es un fenómeno aislado. América Latina ha experimentado en años recientes el retorno de enfermedades que se consideraban erradicadas o controladas, principalmente por fluctuaciones en las tasas de cobertura vacunal. Venezuela, Brasil y otros países de la región han enfrentado brotes similares, generalmente vinculados a poblaciones con acceso limitado a inmunizaciones o a la circulación internacional del virus.
El sarampión es una enfermedad altamente contagiosa causada por un virus que se transmite por gotitas respiratorias. Una persona infectada puede contagiar a entre 12 y 18 personas susceptibles en su entorno. Su potencial de propagación es particularmente preocupante en espacios cerrados y concentrados, como transporte público, escuelas y centros de salud.
Más allá de los números: impacto en la salud pública
Aunque los decesos reportados hasta el momento permanecen en cifra reducida (tres muertes confirmadas), esto no debe interpretarse como minimización del riesgo. El sarampión es potencialmente grave, especialmente en menores de cinco años, adultos mayores y personas con sistemas inmunológicos comprometidos. Pueden presentarse complicaciones como neumonía, encefalitis y otros problemas respiratorios que requieren hospitalización.
La mayoría de casos confirmados se distribuyen entre población joven y en edad escolar, según análisis preliminares de los patrones epidemiológicos. Esta concentración demográfica facilita la transmisión en ambientes educativos, lo que explica parcialmente el crecimiento acelerado de contagios.
¿Por qué resurge una enfermedad prevenible?
El regreso del sarampión obedece a múltiples factores. La cobertura de vacunación con la dosis MMR (sarampión, paperas y rubéola) ha disminuido en ciertos estados y municipios, ya sea por problemas de acceso, brotes de desinformación sobre inmunizaciones o distribución inconsistente de biológicos. Estudios epidemiológicos internacionales demuestran que cuando la cobertura cae por debajo del 95%, el virus encuentra oportunidades para establecer cadenas de transmisión sostenidas.
Adicionalmente, la circulación internacional del virus y la movilidad poblacional, particularmente en zonas fronterizas, han facilitado la importación y establecimiento de nuevos casos. El contexto migratorio de la región también influye en patrones de transmisión.
Recomendaciones para la población
Las autoridades sanitarias enfatizan la necesidad de verificar esquemas de vacunación, especialmente en menores de edad. La vacuna MMR ofrece protección duradera cuando se administra correctamente: una primera dosis a los 12 meses y un refuerzo entre los 4 y 6 años. Adultos nacidos después de 1956 sin antecedente de vacunación o enfermedad también deben considerar inmunizarse.
Para personas con síntomas compatibles (fiebre alta, erupción maculopapular, rinorrea y tos), las recomendaciones incluyen consulta médica temprana, aislamiento del paciente durante los primeros cinco días posteriores a la erupción, e inmediata notificación a las autoridades sanitarias locales para efectos de vigilancia epidemiológica.
Perspectiva hacia adelante
El incremento actual representa una señal de alerta para fortalecer campañas de vacunación sistemática y acciones de comunicación pública que combatan la desinformación. En Latinoamérica, la experiencia ha mostrado que respuestas coordinadas, acceso equitativo a inmunizaciones y vigilancia activa son herramientas efectivas para contener brotes.
México cuenta con infraestructura de salud pública y capacidad diagnóstica para gestionar esta situación. El seguimiento riguroso de los casos, la protección de grupos vulnerables y el fortalecimiento de la confianza en vacunas son prioridades inmediatas que determinarán la trayectoria de este brote en los próximos meses.
Información basada en reportes de: Jornada.com.mx