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Mujeres en la movilidad: por qué la industria necesita más diversidad

Líderes como Liliana Anaya en AMAVe demuestran que la equidad de género impulsa la innovación en el sector automotriz latinoamericano.
Mujeres en la movilidad: por qué la industria necesita más diversidad

La revolución silenciosa en el transporte: por qué las mujeres son clave

Cuando hablamos de movilidad, solemos pensar en tecnología, baterías y combustibles limpios. Pero hay un factor igualmente decisivo que pocas veces aparece en los titulares: quién está tomando las decisiones. En América Latina, donde el sector automotriz representa más del 3% del PIB regional y genera millones de empleos, la participación femenina en puestos directivos sigue siendo minoritaria. Sin embargo, ejecutivas como Liliana Anaya en AMAVe están cambiando esta ecuación, demostrando que la diversidad de género no es solo un asunto de justicia social, sino una palanca económica concreta.

El impacto económico de la inclusión femenina

Los números hablan solos: según estudios del Foro Económico Mundial, empresas con mayor representación femenina en liderazgo tienen 25% más probabilidades de obtener rentabilidad superior al promedio. En la industria automotriz específicamente, McKinsey encontró que organizaciones diversas innovan 19% más frecuentemente. Para la región, esto se traduce en desarrollar soluciones de transporte más adaptadas a realidades locales, desde sistemas de movilidad accesible hasta tecnologías que reduzcan emisiones en megaciudades con severos problemas de contaminación.

AMAVe, asociación que agrupa a fabricantes y proveedores automotrices de México, está en el epicentro de esta transformación. Con México siendo el séptimo productor automotriz mundial y responsable del 3.3% de la producción global, las decisiones que se toman en mesas directivas como la de AMAVe tienen repercusiones transnacionales. Cuando una mujer encabeza estas conversaciones, trae perspectivas distintas sobre cómo diseñar vehículos, cadenas de suministro y servicios que funcionen para poblaciones diversas.

Transformación digital y visión sostenible: donde las mujeres marcan diferencia

La industria automotriz mundial enfrenta su mayor disrupción en un siglo. La electrificación, la conducción autónoma y la movilidad compartida exigen reinventar casi todo. En este contexto, la diversidad no es un lujo: es estrategia de supervivencia. Equipos diversos tienen 35% más probabilidades de resolver problemas complejos de manera efectiva, según research de Boston Consulting Group.

Liliana Anaya consolida una visión que integra tres pilares: innovación tecnológica, sostenibilidad ambiental y equidad. Para el público general, esto significa vehículos más seguros, eficientes y accesibles económicamente. Significa también que decisiones sobre transporte público, emisiones y planificación urbana incorporen perspectivas que históricamente fueron excluidas. Latinoamérica necesita desesperadamente esto: ciudades como Ciudad de México, São Paulo y Lima sufren diariamente congestión y contaminación que afectan la salud de millones.

El desafío local: mujeres en una industria masculinizada

A nivel regional, la presencia femenina en puestos gerenciales de automotrices es apenas del 15-18%. En ingenierías automotrices, solo 8% de profesionales son mujeres. Esto genera un círculo vicioso: menos referentes femeninos desalienta a futuras generaciones de mujeres a estudiar carreras técnicas. Paradójicamente, los mercados necesitan estos talentos urgentemente.

El cambio que representa Anaya y líderes como ella al frente de instituciones clave es más que simbólico. Cuando directivas en posiciones estratégicas toman decisiones sobre inversión en I+D, alianzas comerciales y estándares de calidad, abren puertas. No solo para otras mujeres, sino para modelos de negocio alternativos, metodologías de trabajo y prioridades que históricamente fueron ignoradas.

¿Qué significa para tu bolsillo?

Como consumidor, el impacto es directo. Equipos con mayor diversidad desarrollan productos más competitivos con mejor relación precio-valor. Vehículos pensados para contextos reales de Latinoamérica, servicios de posventa más eficientes y opciones de movilidad que se adapten a diferentes realidades económicas. En mercados como México donde se venden cerca de 1.2 millones de vehículos anuales, la calidad de estos productos repercute en gastos familiares significativos.

Además, empresa que promueve diversidad atrae y retiene talento de mayor calidad, lo que se traduce en mejor servicio y precios más competitivos. Es economía pura: ampliar la cantera de talento reduce costos de reclutamiento y aumenta productividad.

Una industria en transición necesita mentes diversas

La movilidad del futuro no la diseñarán solo ingenieros varones de 55 años. La construirán equipos diversos pensando en ciudades complejas, en usuarias que son madres trabajadoras, en jóvenes sin acceso a auto propio, en comunidades rurales desconectadas. Liliana Anaya y líderes similares en toda América Latina están probando que cuando la industria abre sus puertas a perspectivas diversas, todos ganan: empresas, consumidores y la sociedad en general.

La próxima vez que subas a un auto, recuerda que alguien tomó decisiones sobre cómo ese vehículo se diseñó, fabricó y llegó a ti. Si esa persona proviene de un equipo verdaderamente diverso, probablemente tengas un mejor producto.

Información basada en reportes de: El Financiero

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