TOLUCA, Méx. El PRI en el Estado de México cerró filas con su bancada federal para frenar la reforma electoral impulsada por el gobierno, argumentando que debilitaría las instituciones autónomas que garantizan elecciones confiables en el país.
Cristina Ruiz Sandoval, presidenta del tricolor mexiquense, fue enfática: modificar el Instituto Nacional Electoral (INE) o el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) no constituye una reforma democrática, sino un riesgo para la integridad del proceso electoral.
Una advertencia sobre las garantías electorales
«Debilitar al INE o al Tribunal Electoral no es una reforma democrática. Es abrir la puerta a procesos electorales con menos garantías y menos equilibrio», advirtió la dirigente priista.
La postura del partido, según explicó Ruiz Sandoval, no responde a una lógica de confrontación política, sino a la defensa de instituciones independientes que permiten que cada voto sea respetado.
Las autoridades electorales pertenecen a los ciudadanos
Ruiz Sandoval enfatizó que las instituciones electorales no son una concesión del gobierno en turno, sino el resultado de años de lucha ciudadana por contar con autoridades independientes y elecciones confiables.
«El PRI no va a acompañar cambios que pongan en riesgo la imparcialidad de las elecciones. Las autoridades electorales no pertenecen a un gobierno ni a un partido, pertenecen a los ciudadanos», afirmó categóricamente.
Un frente legislativo común
Con esta declaración, la dirigencia estatal del PRI validó el trabajo de su bancada en el Congreso de la Unión, que se alineó con otras fuerzas de oposición para frenar los cambios en la arquitectura electoral federal.
La defensa del INE y el TEPJF se suma a las preocupaciones generalizadas entre diversos sectores políticos y sociales sobre la preservación de instituciones autónomas que han sido clave para garantizar la confiabilidad del sistema electoral mexicano en las últimas décadas.