Sarampión acumula miles de casos en México durante 2025
La enfermedad viral que parecía controlada en décadas pasadas ha resurgido con fuerza en territorio mexicano. Según datos de la Secretaría de Salud, el país ha registrado aproximadamente 13 mil 244 casos desde el inicio de 2025, una cifra que genera preocupación entre epidemiólogos y autoridades sanitarias. En el transcurso de una semana, entre finales de febrero y principios de marzo, se confirmaron 865 nuevos contagios, evidenciando una tendencia ascendente que no muestra signos de desaceleración.
Hasta el momento se han documentado tres defunciones asociadas al sarampión, cifra que, aunque reducida en números absolutos, representa un recordatorio del peligro que implica la propagación descontrolada de un patógeno prevenible mediante vacunación. Los decesos adquieren mayor relevancia cuando se considera que el sarampión es erradicable con esquemas de inmunización efectivos.
¿Por qué resurge una enfermedad casi olvidada?
El sarampión es causado por un virus altamente contagioso que se transmite por gotitas respiratorias. Una persona infectada puede contagiar hasta 90 por ciento de los individuos no inmunizados que la rodean. La enfermedad fue prácticamente eliminada de América Latina a través de campañas masivas de vacunación implementadas desde los años ochenta, lo que permitió que generaciones enteras crecieran sin enfrentarla.
Sin embargo, diversos factores han contribuido a su reaparición. La disminución en coberturas de vacunación, fenómeno global potenciado por desinformación sobre inmunizantes, ha dejado bolsas de población vulnerable. Adicionalmente, la movilidad internacional y la migración han facilitado la introducción del virus en territorios donde su circulación estaba controlada.
Cifras en contexto: de enero al corte de marzo
El análisis temporal de casos resulta revelador. Entre enero y el 5 de marzo se reportaron 6 mil 792 confirmaciones, lo que demuestra que la mayor concentración de contagios se produjo en las primeras semanas del año. El incremento de 865 casos en una semana, aunque pueda parecer menor respecto a cifras acumuladas, indica que el ritmo de transmisión continúa siendo significativo.
Para contextualizar esta situación en el panorama latinoamericano, es importante recordar que Venezuela enfrentó hace años un brote severo con decenas de muertes, mientras que Brasil ha documentado casos esporádicos en sus regiones norte y noreste. La región no es inmune a este problema, y cada país con coberturas de vacunación subóptimas representa un potencial foco de expansión.
Vulnerabilidad y grupos de riesgo
No toda la población corre igual riesgo. Los menores de cinco años, particularmente los lactantes que aún no han completado su esquema de vacunación, enfrentan las complicaciones más graves. Igualmente, personas con sistemas inmunológicos comprometidos, gestantes no inmunizadas y adultos mayores constituyen grupos de riesgo elevado.
Las complicaciones del sarampión incluyen neumonía, encefalitis, ceguera por deficiencia de vitamina A y, en casos extremos, la muerte. A diferencia de infecciones respiratorias rutinarias, el sarampión deja consecuencias prolongadas que pueden afectar la calidad de vida a largo plazo.
La respuesta institucional y el desafío de la cobertura
La Secretaría de Salud ha intensificado jornadas de vacunación, priorizando zonas de transmisión activa. Sin embargo, alcanzar una cobertura sostenida del 95 por ciento, considerada el umbral para inmunidad de grupo, presenta desafíos logísticos y operativos, especialmente en municipios con acceso limitado a servicios de salud.
El esquema de vacunación contra sarampión en México comprende dos dosis: una administrada alrededor del año de vida y una segunda entre los 12 y 15 meses. El refuerzo es fundamental para garantizar protección duradera. La educación sanitaria y el combate a la desinformación sobre vacunas resultan críticos para recuperar la confianza en la población.
Perspectiva hacia adelante
El resurgimiento del sarampión en México no es un fenómeno aislado, sino parte de tendencias globales preocupantes. La vigilancia epidemiológica continuada, la ampliación de coberturas de vacunación y la respuesta oportuna ante brotes constituyen pilares para controlar esta enfermedad. Los próximos meses serán determinantes para definir si se logra revertir la curva ascendente o si, por el contrario, se consolida una transmisión endémica más desafiante de controlar.
Información basada en reportes de: Jornada.com.mx