México celebra el año más importante del comercio digital en su historia
La forma en que millones de mexicanos compran está cambiando de manera irreversible. A través de pantallas, sin salir de casa, desde el celular en el camión al trabajo: así transcurre cada vez más el acto de consumir en México. Este año 2025 marca un hito definitivo en esta transformación. Por primera vez, las compras por internet en el país superaron los 941 mil millones de pesos, lo que representa un crecimiento de casi una quinta parte respecto al año anterior.
Para dimensionar esta cifra en la vida cotidiana: ese monto equivale aproximadamente al presupuesto anual de educación de varios estados mexicanos, o al producto interno bruto de países centroamericanos completos. Es dinero que fluye a través de plataformas, marketplaces y tiendas digitales, generando empleos, ingresos fiscales y oportunidades económicas en toda la cadena logística y tecnológica.
¿Qué significa este crecimiento del 19.2%?
Cuando una industria crece casi una quinta parte en un año, estamos ante un fenómeno que va más allá de números. Implica que cada vez más familias mexicanas confían en comprar ropa, alimentos, electrónica y servicios en línea. Significa que pequeños negocios descubrieron cómo llegar a clientes sin tener una tienda física. Indica que la infraestructura digital y logística del país está madurando.
Este ritmo de crecimiento duplica la expansión que experimenta el comercio minorista tradicional, evidenciando un cambio estructural en la economía. No es un pico temporal, sino una tendencia sostenida que comenzó hace más de una década y se aceleró dramáticamente durante la pandemia.
México emerge como potencia regional de compras digitales
En el contexto latinoamericano, este desempeño coloca a México en posición de liderazgo. Mientras que países como Brasil y Argentina también experimentan crecimiento en e-commerce, la velocidad y escala del mercado mexicano lo posiciona como uno de los más dinámicos de la región. Esto atrae inversión internacional de gigantes tecnológicos y startups que ven oportunidades en 130 millones de habitantes con creciente acceso a internet.
La conectividad ha sido determinante. En los últimos cinco años, la cobertura de banda ancha y la penetración de smartphones en México creció exponencialmente, especialmente en ciudades medianas que antes tenían acceso limitado al comercio digital. Hoy, alguien en Querétaro compra con la misma facilidad que alguien en Ciudad de México.
¿Quiénes están comprando? ¿Dónde están comprando?
No es sorpresa que plataformas como Mercado Libre, Amazon y Shopee concentran buena parte del volumen. Pero el verdadero cambio está en la diversificación: tiendas departamentales tradicionales abrieron supermercados digitales; marcas internacionales establecen centros de distribución en México para servir toda Latinoamérica; pequeños comerciantes utilizan redes sociales para vender directamente.
Los productos más vendidos siguen siendo categorías de conveniencia: ropa, calzado, electrónica y artículos para el hogar. Pero el crecimiento más acelerado está en servicios: suscripciones de streaming, seguros, servicios financieros y educación en línea entran cada vez más en las canastas digitales de consumo.
Impacto en empleo, impuestos y logística
Detrás de esos 941 mil millones de pesos hay miles de trabajos. Desde programadores que mantienen plataformas, pasando por especialistas en marketing digital, hasta repartidores que llegan a domicilios diariamente. El sector logístico experimentó transformación profunda: surgieron empresas de last-mile delivery, se modernizaron almacenes con automatización, y ciudades como Monterrey y Guadalajara se convirtieron en centros de distribución regionales.
Para el gobierno federal, este crecimiento también representa mayor recaudación fiscal. Un comercio electrónico formalizado contribuye con impuestos sobre la renta y el IVA, aunque persisten desafíos de evasión fiscal en ventas entre individuos por redes sociales.
Los retos que persisten
No todo es celebración. La calidad del servicio, la protección al consumidor y la ciberseguridad siguen siendo áreas de mejora. Estafas, envíos retrasados y falta de regulación clara en temas como devoluciones generan desconfianza en sectores de la población. Además, el acceso digital sigue siendo desigual entre zonas urbanas y rurales, y entre estratos económicos altos y bajos.
Hacia dónde va el comercio en México
Si el comercio electrónico creció 19.2% en 2025, analistas proyectan tasas similares para los próximos años, aunque eventualmente moderadas por ley de números grandes. Lo que sí es seguro: quien no esté en línea en 2026 está dejando dinero sobre la mesa, tanto empresas como trabajadores independientes.
Este hito de casi un billón de pesos no es un final, sino un nuevo punto de partida. México está en el medio de una revolución comercial silenciosa que redefine dónde, cuándo y cómo compra la gente. Y apenas estamos comenzando.
Información basada en reportes de: Jornada.com.mx