Patrimonio astronómico prehispánico bajo amenaza en el Estado de México
En municipios como Cocotitlán, Temamatla y Ecatepec, ubicados en la zona oriente del Estado de México, se conservan unos de los testimonios más valiosos de la ciencia precolombina: los Marcadores Astronómicos. Estos petrograbados, que datan entre los 600 y mil años antes de Cristo, representan siglos de observación celeste y conocimiento meteorológico que nuestros antepasados legaron grabado en piedra basáltica. Sin embargo, expuestos a la intemperie y sin protección institucional, estos monumentos se desvanecen lentamente.
Un observatorio del cosmos tallado en roca
Los Marcadores Astronómicos son mucho más que simples piedras talladas. Se trata de complejos sistemas de cruces punteadas cinceladas en basalto que funcionaban como herramientas para estudiar los movimientos de los astros, entender los cambios climáticos y establecer calendarios rituales. Arqueólogos y arqueastrónomos que han investigado estos petrograbados confirman que las culturas prehispánicas poseían un conocimiento preciso de fenómenos astronómicos como el movimiento de las Pléyades.
«Sin la tecnología de hoy, los sacerdotes y sabios de la época prehispánica lograban observar el universo y desarrollar estudios rigurosos del cielo», explican los expertos. Este conocimiento no era meramente especulativo: servía para determinar cuándo sembrar diferentes cultivos y cuándo cosecharlos, gracias al preciso calendario prehispánico conocido como Tonalpohualli.
Una red de observatorios ancestrales dispersos
Aunque estos marcadores existen en varios estados de la república mexicana, los hallazgos más significativos de la zona de los volcanes se concentran en localidades como Temamatla, Cocotitlán, Ecatepec, Xochicalco y Teotihuacán. Con más de mil 500 años de antigüedad, constituyen un patrimonio invaluable para comprender cómo nuestros antepasados integraban la astronomía con la agricultura, la religión y la organización social.
El deterioro acelerado de un legado irreemplazable
El principal problema es la falta de protección y mantenimiento. Expuestos a las inclemencias del tiempo —lluvias, vientos, cambios de temperatura— los grabados se erosionan paulatinamente. Las líneas que alguna vez fueron precisas se desvanecen, los detalles se pierden y con ellos, parte invaluable del conocimiento ancestral que estos petrograbados contienen.
«Los únicos Marcadores Astronómicos que existen en la zona de los volcanes están a expensas del paso de los años. Al estar a la intemperie, se van borrando los grabados y se están perdiendo las enseñanzas que nos legaron nuestros antepasados», advierte el análisis disponible.
Un llamado urgente a la preservación
Ante esta situación crítica, expertos y ciudadanos hacen un llamado directo a las autoridades estatales y municipales del Estado de México para que implementen medidas de protección inmediata. La propuesta es clara: establecer sistemas de resguardo que protejan estas piedras de la erosión natural, sin comprometer su accesibilidad para la investigación y el aprendizaje público.
Solo mediante la intervención coordinada de los gobiernos estatal y municipal será posible preservar las raíces, identidad y cultura que dejaron nuestros antiguos abuelos. Cada petrograbado que desaparece representa una página perdida de nuestra historia científica y cultural, antes de que sea demasiado tarde.