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México construye su propio mapa genómico para revolucionar la medicina personalizada

Un biobanco con 6 mil muestras de ADN mexicano abre camino a tratamientos más precisos y preventivos adaptados a la población latinoamericana.
México construye su propio mapa genómico para revolucionar la medicina personalizada

México avanza hacia una medicina hecha a la medida de sus ciudadanos

Durante décadas, la investigación biomédica mundial se ha sustentado en bases de datos genéticos que no siempre reflejan la diversidad de poblaciones fuera de Europa y América del Norte. Esta brecha científica tiene consecuencias reales: medicamentos desarrollados en poblaciones específicas pueden funcionar diferente en otras, y enfermedades que afectan particularmente a latinoamericanos quedan menos estudiadas. Ahora, México da un paso significativo para cambiar este panorama.

El Biobanco Mexicano representa un catálogo genómico construido a partir del procesamiento de seis mil muestras de ADN de personas mexicanas. Este esfuerzo, coordinado desde el Centro de Ciencias Genómicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), no es meramente académico: es la infraestructura que permitirá desarrollar lo que los especialistas llaman medicina de precisión, un enfoque que adapta los tratamientos a las características genéticas individuales y poblacionales.

¿Qué es la medicina de precisión y por qué importa?

La medicina de precisión es el opuesto al tratamiento de «talla única». En lugar de prescribir el mismo medicamento a todos los pacientes con diabetes o cáncer, este enfoque considera variaciones genéticas que determinan cómo cada persona metaboliza fármacos, cuál es su riesgo real de desarrollar ciertas enfermedades y qué tratamiento funcionará mejor en su caso específico.

Investigadores del CCG, como la Dra. Mashaal Sohail, han señalado que contar con un mapa genómico propio es fundamental para implementar este modelo en México. Sin datos de población local, los tratamientos basados en medicina de precisión podrían ser menos efectivos o incluso inadecuados para mexicanos, cuya composición genética difiere en aspectos clave de otras poblaciones estudiadas internacionalmente.

Un déficit histórico de datos latinoamericanos

La comunidad científica internacional ha reconocido un problema persistente: aproximadamente el 80% de los datos genómicos disponibles provienen de poblaciones de ascendencia europea. América Latina, con sus millones de habitantes y su rica diversidad genética resultado de la mezcla de pueblos originarios, africanos y europeos, ha sido sistemáticamente subrepresentada en estas investigaciones.

Esta inequidad tiene implicaciones prácticas. Cuando una variante genética rara se identifica en bases de datos europeas, se considera «patógena» o causante de enfermedad. Pero si esa misma variante es común en poblaciones mexicanas sin asociarse a enfermedad, su interpretación debe ser diferente. Sin datos locales, los diagnósticos genéticos pueden llevar a diagnósticos incorrectos o a tratamientos innecesarios.

De la recolección de datos a medicamentos más efectivos

El proceso de construcción del Biobanco Mexicano implica estándares rigurosos. Las seis mil muestras han sido procesadas usando tecnología de secuenciación moderna, generando información detallada sobre variaciones genéticas en la población. Este catálogo se convierte entonces en referencia para investigadores que desarrollan nuevos fármacos o identifican predictores de enfermedad.

Un ejemplo concreto: si un equipo de investigadores mexicanos identifica que una variante genética específica, frecuente en México, confiere mayor riesgo de enfermedad cardíaca, pueden desarrollar estrategias preventivas o terapéuticas dirigidas específicamente a portadores de esa variante. Lo mismo aplica para enfermedades infecciosas, metabólicas o neurológicas.

Medicina preventiva: el siguiente paso

Más allá del tratamiento, el Biobanco Mexicano también sustenta medicina preventiva personalizada. Con información genética y datos poblacionales, es posible identificar a individuos con alto riesgo genético de ciertas condiciones antes de que se manifiesten, permitiendo intervenciones tempranas: cambios en estilo de vida, monitoreo más frecuente o medicamentos preventivos.

Para un país como México, donde la carga de enfermedades crónicas como diabetes tipo 2 y obesidad es significativa, esta capacidad de predicción temprana podría aliviar presión sobre el sistema de salud.

Contexto regional y global

México no está solo en este esfuerzo. Otros países latinoamericanos y asiáticos han iniciado proyectos similares reconociendo que los biobancos regionales son activos estratégicos para la investigación. Sin embargo, México se posiciona como pionero en la región al institucionalizar este trabajo desde una universidad nacional, lo que promete que los beneficios serán accesibles para el sistema de salud público.

Desafíos por delante

Aunque promisorio, el proyecto enfrenta retos. Convertir datos genómicos en medicamentos requiere inversión sostenida, colaboración intersectorial y regulaciones claras. Además, es crucial que estos avances científicos se traduzcan en acceso equitativo a medicamentos y pruebas genéticas para todos los mexicanos, no solo para poblaciones con recursos.

El Biobanco Mexicano representa un reconocimiento de que la ciencia debe ser local sin ser insular. Con esta plataforma, México contribuye tanto al conocimiento global como a la salud de su población.

Información basada en reportes de: Jornada.com.mx

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