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Voodoo a los 10 años: cuando la resiliencia suena en vinilo

Una década después de su fundación, la banda nacional Voodoo lanza 'Fangs & Feathers', un ambicioso proyecto que fusiona idiomas y géneros en formato analógico.
Voodoo a los 10 años: cuando la resiliencia suena en vinilo

Una década de persistencia en la escena musical latinoamericana

En el panorama musical latinoamericano contemporáneo, donde las carreras artísticas frecuentemente se desvanecen como efímeros fuegos artificiales, hay proyectos que logran trascender la volatilidad del mercado y construir un legado genuino. Voodoo, la agrupación nacional dirigida por Guido Fernández, representa precisamente esa clase de persistencia; una trayectoria que ha navegado casi una década con la convicción de quien cree en lo que hace, más allá de las tendencias o las presiones comerciales que caracteriza la industria contemporánea.

Celebrar diez años en la música independiente no es un acto menor. Significa haber transitado ciclos económicos complicados, transformaciones tecnológicas radicales en la distribución del sonido, y cambios generacionales en los hábitos de consumo cultural. Para una banda nacional, estos desafíos se multiplican en contextos donde los recursos suelen ser limitados y donde la visibilidad internacional requiere de una determinación casi heroica.

El vinilo como declaración de principios artísticos

En este punto de su historia, Voodoo ha decidido lanzar ‘Fangs & Feathers’, un álbum que no solo marca un hito en su carrera, sino que también representa una postura respecto a cómo concebir la música en tiempos de streaming ilimitado. La elección del vinilo como formato principal es particularmente significativa. No se trata simplemente de una nostálgica vuelta atrás, sino de una afirmación: la música sigue siendo un objeto tangible, una experiencia completa que trasciende el consumo instantáneo y fragmentado.

La decisión de incorporar tanto el inglés como el español en el mismo proyecto revela una ambición compositiva interesante. Muchas bandas latinoamericanas enfrentan la encrucijada de elegir un idioma único para ampliar audiencias internacionales. Voodoo ha optado por una vía más compleja, insistiendo en la coexistencia de ambas lenguas. Esta elección refleja la realidad bicultural de muchas ciudades del continente y, más profundamente, reclama el derecho a existir plenamente en la propia lengua mientras dialoga con audiencias globales.

Resiliencia cultural en contextos de incertidumbre

Los últimos años han transformado radicalmente el ecosistema de la música en vivo y la industria discográfica regional. La pandemia aceleró tendencias que ya estaban en marcha: la migración hacia plataformas digitales, la precarización de los espacios de presentación y la competencia desmedida por atención en mercados saturados. En este contexto, que una banda mantenga su actividad creativa, continúe produciendo material nuevo y asuma proyectos ambiciosos como un álbum doble o múltiple en vinilo, habla de una convicción que va más allá de las métricas comerciales.

Guido Fernández, al frente de Voodoo, probablemente podría contar historias de noches en salas pequeñas, de giras improvisadas, de recursos gestionados de forma creativa, de públicos que crecieron lentamente pero con genuina lealtad. Esa experiencia acumulada es lo que diferencia a los proyectos que perduran de aquellos que se desvanecen: la comprensión de que la música es primordialmente un acto de comunión, antes que de comercio.

La música como puente entre lo local y lo universal

En América Latina, existe una tradición de bandas que lograron articular discursos locales con alcance internacional. Desde el rock argentino de los ochenta hasta los experimentos con ritmos ancestrales del rock alternativo peruano, la región ha demostrado su capacidad de crear sonoridades propias que dialogan con corrientes globales sin subordinarse a ellas. ‘Fangs & Feathers’ parece ubicarse en esa genealogía: un proyecto que toma elementos de influencias contemporáneas pero los filtra a través de una sensibilidad propia.

El formato de vinilo añade otra dimensión a esta discusión. En tiempos donde el sonido es principalmente inmaterial, donde escuchamos mediante dispositivos ubicuos pero despersonalizados, regresar a un soporte físico es también regresar a la ritualidad de la escucha: el desempaque, la lectura de créditos, las notas del artista, la experiencia de voltear el disco. Todo esto constituye un acto de resistencia cultural, tímido quizás, pero significativo.

Mirando hacia adelante

Tras una década, Voodoo no celebra apenas la supervivencia, sino la evolución. El hecho de que continúen experimentando, que arriesguen en formato y concepto, que se atrevan con proyectos que exigen del público una inversión mayor que un click, sugiere una banda que ha aprendido que la música verdadera no es un producto desechable, sino una propuesta que requiere tiempo, espacio y atención.

Para el ecosistema cultural latinoamericano, estas historias importan. No porque sean historias de éxito comercial arrasador, sino porque representan la persistencia de una posibilidad: la de hacer música con integridad, sin renunciar a la ambición artística, desde contextos donde los recursos son limitados pero la determinación puede ser infinita.

Información basada en reportes de: Nacion.com

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