México atraviesa crisis sanitaria por resurgimiento del sarampión
Durante las últimas semanas de febrero de 2026, México ha reportado un incremento alarmante en los casos de sarampión, superando la barrera de los 10 mil contagios confirmados en territorio nacional. Este brote representa uno de los desafíos de salud pública más significativos en el país en los últimos años, con un saldo de 31 fallecimientos documentados hasta el momento.
El resurgimiento de esta enfermedad infecciosa, que se creía controlada gracias a décadas de campañas de vacunación, refleja una tendencia preocupante en América Latina. La región ha experimentado varios brotes en los últimos cinco años, principalmente en países con coberturas vacunales por debajo del 95%, umbral necesario para mantener la inmunidad colectiva.
¿Por qué resurge una enfermedad considerada erradicada?
El sarampión es causado por un virus altamente contagioso que se transmite por gotitas respiratorias. Una persona infectada puede contagiar la enfermedad a entre 12 y 18 personas susceptibles en espacios cerrados, una de las tasas de contagio más altas entre enfermedades infecciosas.
Expertos en salud pública señalan que la disminución en las coberturas de vacunación es el factor principal detrás de estos brotes. La combinación de hesitancia vacunal, acceso desigual a servicios de inmunización en zonas rurales y migraciones contribuyen a la aparición de bolsones poblacionales sin protección inmunológica.
Las Américas habían logrado eliminar el sarampión en 2016, un hito histórico reconocido por la Organización Panamericana de la Salud. Sin embargo, la reintroducción del virus desde otras regiones, sumada a brechas en cobertura vacunal, ha revertido este logro.
Impacto en la población vulnerable
El sarampión representa un riesgo particular para menores de cinco años, gestantes y personas inmunocomprometidas. Las complicaciones pueden incluir neumonía, encefalitis y, en casos graves, la muerte. La tasa de mortalidad varía según el acceso a atención médica y el estado nutricional de los afectados.
En el contexto mexicano, las muertes registradas se han concentrado principalmente en niños pequeños y en poblaciones con acceso limitado a servicios de salud. Esto subraya las desigualdades estructurales que persisten en el sistema sanitario nacional.
Respuesta institucional y medidas de control
Las autoridades de salud en México han intensificado las jornadas de vacunación y fortalecido los sistemas de vigilancia epidemiológica. La estrategia incluye barrido de vacunación en comunidades afectadas y búsqueda activa de casos sospechosos.
Sin embargo, expertos advierten que contener un brote de sarampión requiere alcanzar coberturas de al menos 95% de la población con dos dosis de la vacuna triple viral (sarampión, rubéola y parotiditis). Cualquier brecha por debajo de este umbral mantiene el riesgo de propagación.
Perspectiva regional en América Latina
El brote mexicano no es un caso aislado. Venezuela, Colombia y Brasil han reportado casos en los últimos años, generando una preocupación creciente entre organismos de salud internacional. La Organización Panamericana de la Salud ha emitido alertas reiteradas sobre la necesidad de fortalecer programas de inmunización.
La pandemia de COVID-19 impactó negativamente los programas de vacunación en toda la región, con interrupciones en campañas de rutina y migraciones forzadas que complicaron el seguimiento de coberturas.
Recomendaciones para la población
Se recomienda a la población verificar su estado de vacunación. Los adultos nacidos después de 1956 que no tengan comprobante de dos dosis de vacuna contra sarampión deben acudir a centros de salud para completar su esquema. En el caso de menores de edad, es fundamental mantener el calendario de inmunizaciones al día.
Ante síntomas como fiebre, erupciones en piel, tos y conjuntivitis, es necesario buscar atención médica inmediatamente y evitar el contacto con otras personas para prevenir la propagación.
Este brote constituye un recordatorio de que las enfermedades prevenibles por vacunas permanecen latentes cuando las coberturas de inmunización disminuyen. La vigilancia continua y el fortalecimiento de los programas de vacunación son esenciales para proteger la salud colectiva.
Información basada en reportes de: Tribuna.com.mx