Sábado, 11 de abril de 2026 Edición Impresa
Recientes
¿Qué le falta a Chile para liderar la IA en Latinoamérica?CDMX se posiciona como potencia mundial en defensa de derechos humanosSentencia a 15 años: la red de droga de lujo que llegó hasta HollywoodMéxico envejece: cómo prepararse para la transición demográficaChile tendrá árbitro en Mundial 2026: Cristián Garay integra equipo de juecesLa paradoja digital: ¿Puede la IA crecer sin asfixiar nuestras redes eléctricas?La ganadería devora los bosques: México pierde 73% de sus selvasLa Oficina México regresa: qué significa para la industria audiovisual latinoamericana¿Qué le falta a Chile para liderar la IA en Latinoamérica?CDMX se posiciona como potencia mundial en defensa de derechos humanosSentencia a 15 años: la red de droga de lujo que llegó hasta HollywoodMéxico envejece: cómo prepararse para la transición demográficaChile tendrá árbitro en Mundial 2026: Cristián Garay integra equipo de juecesLa paradoja digital: ¿Puede la IA crecer sin asfixiar nuestras redes eléctricas?La ganadería devora los bosques: México pierde 73% de sus selvasLa Oficina México regresa: qué significa para la industria audiovisual latinoamericana

Seis perspectivas femeninas transforman la pantalla mexicana

Imcine y la Cineteca Nacional abren espacios de diálogo alrededor de la cinematografía hecha por mujeres, reconociendo voces que redefinen la narrativa visual.
Seis perspectivas femeninas transforman la pantalla mexicana

Cuando las mujeres toman la cámara: un ciclo que reimagina el cine mexicano

En los últimos años, la conversación sobre el cine hecho por mujeres ha dejado de ser un apartado marginal en los festivales y espacios culturales para convertirse en una necesidad urgente de visibilidad. No se trata simplemente de una cuestión de equidad, aunque ciertamente lo es, sino de reconocer que cada perspectiva femenina que se asoma tras la cámara trae consigo una forma distinta de contar historias, de mirar el mundo, de construir significado a través de la imagen.

En esta dirección apunta la iniciativa que el Instituto Mexicano de Cinematografía y la Cineteca Nacional preparan para conmemorar el Día Internacional de la Mujer. Un ciclo dedicado a explorar seis miradas diferentes que convergen en una pregunta fundamental: ¿cómo cambia el cine cuando quienes lo crean son mujeres? La respuesta no es simple ni unívoca, y quizás esa sea precisamente su riqueza.

La pantalla como espacio de resistencia y creación

Históricamente, la industria cinematográfica ha sido un territorio dominado por decisiones masculinas. Detrás de la cámara, en las salas de edición, en los despachos de producción, las mujeres han tenido que negociar constantemente su presencia y su autoridad creativa. México no es la excepción. Sin embargo, en las últimas décadas, cineastas mexicanas como Lucía Carreras, Amat Escalante, Óscar Urrutia y otras han comenzado a abrir fisuras en esa estructura, generando obras que interrogan la realidad desde ángulos novedosos.

Lo que distingue a estas seis perspectivas reunidas en este ciclo es su diversidad temática y formal. No existe un «cine de mujeres» monolítico, sino múltiples formas de aproximarse a la experiencia humana. Algunas pueden abordar la violencia estructural con crudeza documental; otras pueden explorar la intimidad familiar con poesía contenida; algunas más pueden jugar con la ficción especulativa o el absurdo. Esta variedad es crucial porque desmorona el mito de que existe una única sensibilidad femenina en el cine.

Más allá de la representación: transformación narrativa

La importancia de estos espacios de diálogo radica en que no se limitan a celebrar simplemente la presencia de mujeres en el cine, sino que permiten analizar cómo sus trabajos transforman la propia lenguaje cinematográfico. Cuando una mujer dirige, no solo está siendo directora; está cuestionando implícitamente la forma en que la cámara ha históricamente mirado el cuerpo femenino, la domesticidad, el poder, la vulnerabilidad.

En Latinoamérica, este movimiento forma parte de una ola más amplia de transformación cultural. Cineastas como Claudia Llosa en Perú, Ana Katz en Argentina o Cordelia Díaz en Colombia han demostrado que el cine hecho por mujeres no es un nicho sino una corriente vital que revitaliza la industria. Estas películas encuentran audiencias globales, ganan premios internacionales y, lo más importante, establecen nuevas posibilidades narrativas para generaciones futuras.

Un ciclo necesario en tiempos de reflexión

La elección de alinear esta programación especial con la conmemoración internacional de los derechos de la mujer no es accidental. Es un reconocimiento de que la igualdad cultural es inseparable de la igualdad política y social. Cuando las instituciones como Imcine y la Cineteca Nacional dedican recursos y espacios a estas conversaciones, están validando algo que muchas cineastas ya saben: que la voz femenina en el cine no es un complemento sino un elemento fundamental para la salud creativa del medio.

Este ciclo de seis miradas invita a la audiencia a someterse a esa transformación que produce la perspectiva femenina. A reconocer que quizás hemos estado observando el mundo a través de lentes limitados. Y, lo más importante, a comprender que incluir más voces en la creación cinematográfica no es un acto de caridad sino de enriquecimiento mutuo.

Porque el cine, en su esencia, es un arte sobre la mirada. Y cuando expandimos quiénes pueden mirar, qué pueden mirar y cómo lo miran, expandimos las posibilidades mismas de lo que el cine puede ser.

Información basada en reportes de: Jornada.com.mx

🗞️
Edición Impresa Leer ahora →