La justicia mexicana enfrenta un desafío estructural: fue construida desde una perspectiva predominantemente masculina que ha invisibilizado a las mujeres y otras identidades de género. Así lo advirtió la Licenciada Bertha Rentería Rodríguez durante un encuentro en Tlalmanalco con el Presidente del Tribunal Superior de Justicia del Estado de México y colegios de abogados de la zona del Valle de México.
En su ponencia «La Mirada Necesaria: Apertura y Fortalecimiento de la Perspectiva de Género en el Ámbito Jurídico», Rentería Rodríguez señaló que es urgente implementar cambios profundos en el sistema jurídico estatal para cerrar la brecha que perpetúa la desigualdad.
La ilusión de la neutralidad jurídica
Tradicionalmente, el Derecho se ha presentado como un sistema neutral, objetivo y universal. Sin embargo, la historia y la sociología jurídica han demostrado que esta neutralidad es ilusoria.
«El Derecho fue escrito durante siglos desde una perspectiva predominante masculina, que a menudo invisibilizó o marginó las experiencias, necesidades y realidades de las mujeres y otras identidades de género», expresó la abogada.
Esta «ceguera de género» ha tenido consecuencias reales y medibles: ha perpetuado la impunidad en casos de violencia, mantenido brechas salariales significativas y dificultado el acceso de las mujeres a la propiedad y a puestos de decisión en el poder judicial.
Perspectiva de género: herramienta indispensable, no capricho ideológico
Para Rentería Rodríguez, la perspectiva de género no es un «capricho ideológico» como algunos intentan caricaturizarla. Es una herramienta analítica y metodológica indispensable que funciona como una lente para ver las relaciones de poder subyacentes, cuestionar los estereotipos arraigados y garantizar que la justicia sea verdaderamente para todas las personas.
Avances significativos, pero insuficientes
En los últimos años, el país ha registrado avances significativos. Existen marcos normativos internacionales como la Convención de Belém do Pará y la CEDAW (Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer), constituciones nacionales que reconocen explícitamente la igualdad de género, protocolos de actuación para juzgar con perspectiva de género y tipificación de delitos como el feminicidio.
Sin embargo, estos avances normativas no se han traducido en cambios suficientes en la práctica judicial cotidiana.
Cuatro reformas clave para fortalecer la perspectiva de género
1. Formación integral y obligatoria
No solo para jueces, sino para todo el personal del sistema de justicia, desde el primer contacto en la fiscalía. La capacitación debe incluir análisis de sentencias y simulacros de casos reales para preparar a los operadores jurídicos en la aplicación práctica de estos principios.
2. Perspectiva de género como estándar obligatorio
Juzgar con perspectiva de género debe ser un requisito de debida diligencia. Una sentencia que no incorpore esta perspectiva en casos que la requieran debe ser considerada defectuosa y pasible de revisión.
3. Reformas procesales y acceso a la justicia
Es necesario simplificar los procesos judiciales, garantizar representación legal gratuita y especializada para las víctimas, y crear entornos seguros que eviten la revictimización durante los procedimientos legales.
4. Paridad en puestos de decisión
No puede existir una justicia que comprenda la realidad de las mujeres si ellas no están presentes en los tribunales superiores y en los cargos de poder judicial. La paridad no es solo un tema de cuotas: es un asunto de legitimidad democrática.
Un cambio cultural necesario
Los expertos coinciden en que estos cambios requieren una transformación cultural profunda en el sistema jurídico mexicano. La apertura y fortalecimiento de la perspectiva de género no es una medida adicional o complementaria, sino una condición fundamental para que la justicia cumpla su función de manera equitativa para toda la población.
El camino es claro: el Estado de México y el país en general deben avanzar hacia un sistema judicial que no solo reconozca la igualdad formal, sino que garantice la igualdad sustantiva en el acceso a la justicia.