Crisis de transporte en el Estado de México impulsa acuerdos históricos
El transporte público en el Estado de México enfrenta una crisis estructural que golpea diariamente a millones de usuarios. En municipios como Nezahualcóyotl, Chimalhuacán, Ixtapaluca, Chalco y Valle de Chalco, los traslados superan las tres horas diarias, reflejando un sistema saturado, inseguro y desigual que perpetúa las desigualdades urbanas de la región.
Aunque el Metro de la Ciudad de México sigue siendo el eje de la movilidad metropolitana del Valle de México, su cobertura no alcanza las zonas periféricas. En estas áreas, los habitantes dependen de combis y microbuses, muchos sin concesión legal, lo que genera competencia desleal, ausencia de supervisión y vulnerabilidad ante la delincuencia.
Inseguridad: el fantasma del transporte colectivo
Los asaltos en transporte público son una constante preocupante. Según cifras oficiales, en el primer semestre de 2026 se registraron más de 3,500 denuncias por robo en transporte colectivo. Los pasajeros relatan que los atracos ocurren principalmente en combis y microbuses, donde la falta de vigilancia facilita la acción de los delincuentes. Este panorama ha impulsado la búsqueda de alternativas modernas.
Proyectos de modernización con alcance limitado
El Trolebús, Mexibús y el Méxicable buscan ofrecer alternativas modernas y seguras, pero su cobertura sigue siendo reducida y no logra atender la demanda masiva. Expertos señalan que la solución pasa por un sistema metropolitano integrado, con tarifas unificadas y modernización del parque vehicular que incluya a todos los actores de la movilidad urbana.
Trolebús Línea 11: del conflicto al consenso
El Trolebús, ubicado en la zona oriente, corre desde el municipio de Chalco hasta la estación de la línea 12 del Metro Santa Martha, en los linderos de las alcaldías de Los Reyes La Paz e Iztapalapa. Su operatividad ha traído serias consecuencias económicas para los prestadores de servicio concesionado, impactando directamente en sus ingresos como transporte masivo.
Inicialmente, las autoridades contemplaron la inclusión de los transportistas concesionados en el proyecto para que este fuera equitativo. Sin embargo, desde el inicio de operaciones, estos actores emprendieron una lucha para ser reconocidos y participar activamente, llegando incluso a amenazar con paros y bloqueos. El diálogo y la concertación han prevalecido sobre la confrontación.
Acuerdo histórico: participación garantizada
La alianza organizada por las empresas SMA, SAC, AVCH, STT, Ruta 36 y Ruta 63 anunció mediante comunicado oficial los acuerdos alcanzados con la Secretaría de Movilidad del Estado de México (SEMOV EDOMEX). A partir de septiembre, se firmará el convenio de títulos de concesión para que estas empresas tengan participación directa en el Trolebús Línea 11.
El acuerdo incluye mecanismos concretos para la obtención de bonos de chatarrización y la firma de convenios para la compra de nuevos trolebuses. Estas unidades compartirán operaciones con el Servicio de Transportes Eléctricos de la Ciudad de México, en un modelo de colaboración público-privada.
Un modelo para la inclusión en la movilidad urbana
Este acuerdo representa un avance significativo en la búsqueda de un transporte público más equitativo. La transformación del transporte en el Estado de México es urgente para garantizar seguridad, eficiencia y equidad a millones de usuarios diarios.
Sin embargo, los expertos advierten que el éxito dependerá del compromiso de todos los sectores involucrados: gobierno, transportistas y ciudadanía. Solo un enfoque integral y coordinado logrará convertir el Trolebús y similares proyectos en soluciones efectivas que beneficien a toda la población, especialmente a los habitantes de las zonas periféricas que han sido históricamente desatendidas por la infraestructura de transporte metropolitano.