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¿Llegó la temporada de terremotos? Lo que dice la ciencia tras sismos globales

Varios países experimentaron movimientos sísmicos en las últimas semanas. Expertos aclaran si existe realmente una concentración de terremotos o es solo coincidencia.
¿Llegó la temporada de terremotos? Lo que dice la ciencia tras sismos globales

Sismos simultáneos en varios continentes reavivan debate sobre ciclos telúricos

En las últimas semanas, el planeta ha registrado una serie de movimientos sísmicos que atravesaron continentes. Desde Colombia hasta Japón, pasando por Venezuela y España, ciudadanos de diferentes latitudes sintieron el temblor de la tierra. Esta coincidencia temporal ha generado inquietud en redes sociales y medios de comunicación, reavivando una pregunta ancestral: ¿existe realmente una temporada de terremotos?

La respuesta de la comunidad científica es clara: no. A pesar de que la percepción pública puede sugerir que los terremotos se agrupan en períodos específicos del año, particularmente alrededor de septiembre, los expertos en sismología descartan categóricamente la existencia de patrones estacionales consistentes. Lo que está ocurriendo es más bien una coincidencia estadística, amplificada por la inmediatez de la información en la era digital.

La ilusión del patrón: por qué creemos en ciclos sísmicos

Los terremotos ocurren constantemente en nuestro planeta. Según el Servicio Geológico de Estados Unidos, se registran aproximadamente 15,000 sismos moderados anualmente alrededor del mundo, además de cientos de miles de movimientos de menor magnitud que pasan inadvertidos. Sin embargo, cuando varios de ellos captan atención mediática en cortos períodos, el cerebro humano tiende a identificar patrones donde quizás solo hay ruido estadístico.

Este fenómeno cognitivo se ve potenciado por eventos históricos. Septiembre, en particular, ha sido testigo de terremotos devastadores en América Latina: el de 1985 en México, que dejó miles de víctimas, es probablemente el más memorable. Esta asociación histórica crea una expectativa inconsciente que se reactiva cada año, especialmente cuando se registran sismos en el período cercano a esa fecha.

La realidad geológica detrás de los movimientos telúricos

Para comprender por qué los terremotos no responden a ciclos estacionales, es necesario entender su origen. Los sismos son producto del movimiento de las placas tectónicas que conforman la corteza terrestre. Estas enormes masas de roca se desplazan continuamente, independientemente de la época del año, la temperatura ambiente o cualquier factor climático.

Las zonas sísmicamente activas del planeta están localizadas principalmente en los bordes de las placas tectónicas. En América Latina, países como Colombia, Venezuela, Perú, Chile y México se encuentran en áreas de alta actividad sísmica debido a su proximidad con estas fronteras geológicas. Japón, por su parte, está ubicado en uno de los puntos más dinámicamente activos del planeta: el Anillo de Fuego del Pacífico.

La actividad en estas regiones es constante y no responde a calendarios humanos. Lo que sí existe es variabilidad: algunos años tienen más sismos perceptibles en determinadas regiones, mientras que otros años la actividad se concentra en lugares distintos. Esto es completamente normal y esperado según los modelos sísmicos actuales.

Contexto latinoamericano: viviendo en la frontera de placas

Para los países latinoamericanos, la amenaza sísmica es una realidad permanente, no estacional. Colombia, ubicada entre la convergencia de las placas de Nazca, Sudamericana y Caribe, experimenta actividad sísmica regular. Venezuela enfrenta la influencia de la falla de San Sebastián y otras estructuras geológicas activas. Esta condición geológica es inmutable y no cambia con las estaciones del año.

Esto implica que la preparación para terremotos debe ser un proceso continuo, no algo que se intensifique en meses específicos. La educación sísmica, las construcciones resistentes y los planes de evacuación son necesidades permanentes en estas regiones.

Distinguir entre coincidencia e información engañosa

En la era de las redes sociales, mensajes que sugieren próximos terremotos o alertas sobre «temporadas sísmicas» circulan regularmente. Estos contenidos, aunque generalmente carecen de fundamento científico, encuentran audiencias amplias porque tocan un miedo genuino. Es fundamental que los ciudadanos confíen en información proveniente de institutos geológicos oficiales, no en predicciones especulativas.

La ciencia sísmica actual no puede predecir terremotos con anticipación. Lo que sí puede hacer es identificar áreas de riesgo, evaluar probabilidades a largo plazo y monitorear constantemente la actividad tectónica.

Conclusión: aceptar la incertidumbre natural

Los terremotos seguirán ocurriendo, en diversos lugares y momentos, de manera impredecible e independiente del calendario. La clustering o agrupación que observamos ocasionalmente es estadística normal, no evidencia de ciclos mágicos o patrones esotéricos. Lo importante es mantener la vigilancia permanente, desarrollar infraestructura resiliente y cultivar una cultura de preparación ante desastres naturales, sin permitir que el miedo infundado nos paralice.

Información basada en reportes de: El Financiero

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