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Tragedia y tregua política: cuando la muerte pausa el juego electoral

El colapso de una pasarela que costó vidas expone la vieja táctica de las administraciones: guardar silencio mientras investigan, para atacar después.
Tragedia y tregua política: cuando la muerte pausa el juego electoral

La pausa incómoda que precede a la tormenta

Hace poco más de una semana, seis jóvenes perdieron la vida en una pasarela que cedió en El Bocal, Santander. Fue un instante brutal que convirtió un espacio de ocio en una tumba. Y algo curioso sucedió después: el ruido político se detuvo. No fue por generosidad cívica ni por empatía compartida. Fue lo que la alcaldesa Gema Igual llamó, sin el menor disimulo, una «tregua temporal».

Esa palabra —tregua— lo dice todo. Implica que hay una guerra pausada. Que hay enemigos que acuerdan no dispararse… por ahora. Que tan pronto termine el entierro, volverán a las andadas. Es transparente en su cinismo, y por eso mismo, instructivo.

¿Quién fue responsable? El juego de las sillas

Mientras avanzan las investigaciones judiciales sobre las causas del desastre, las administraciones implicadas juegan ajedrez político con el cuerpo aún caliente de la tragedia. Porque aquí está el meollo: nadie quiere hablar de responsabilidades ahora. Es demasiado pronto. Suena mal. Pero todos saben que habrá momentos para preguntar quién debía haber mantenido esa estructura, quién no hizo inspecciones, quién consideró que era menos costoso ignorar advertencias.

Es el mismo patrón que vemos repetido en ciudades de toda América Latina: infraestructura deficiente, inversión insuficiente, y cuando todo colapsa, una curiosa amnesia colectiva entre los responsables de turno. En Buenos Aires con sus autopistas, en México con sus construcciones mal supervisadas, en Bogotá con sus acueductos: el denominador común es una administración pública más interesada en repartir culpas que en reparar grietas.

La vergüenza de una «tregua» entre burócratas

Lo verdaderamente irritante no es que haya negligencia. Eso es predecible en cualquier sistema donde la competencia política premia más el espectáculo que la prevención. Lo irritante es la desfachatez de nombrarlo en voz alta. La alcaldesa no dijo «respetaremos el duelo». Dijo «no nos vamos a pegar políticamente». Como si lo normal fuera pegarse, y lo excepcional fuera hacer una pausa.

Porque así es. Lo normal en la política actual es convertir cada catástrofe en munición electoral. Lo normal es que el bando A acuse al bando B de negligencia, que el bando B responda que la culpa era anterior, que todos apunten a gobiernos pasados mientras los ciudadanos siguen viviendo en barrios donde los puentes pueden caerse, donde el agua no llega, donde la alcantarilla revientas cada invierno.

¿Cuándo termina la tregua? Cuando termine la investigación

La alcaldesa fue clara: la tregua durará «mientras estemos en la fase» de investigación. Eso significa que hay una fecha de vencimiento. Que hay un calendario mental donde se marcó el momento en que vuelven los ataques. Es como acordar no mencionar la infidelidad mientras se reciben los resultados del análisis de ADN.

Lo inquietante es que así funciona la política moderna. No como resolución de problemas, sino como competencia deportiva donde los muertos son solo el intervalo. Mientras haya pesar genuino en las familias, mientras falten respuestas sobre por qué esa pasarela no fue reparada o reemplazada, habrá una oficina de prensa en algún lugar anotando puntos, preparando argumentos, esperando el momento para atacar.

La pregunta incómoda

¿Qué cambiaría si olvidáramos la tregua? Si desde el primer día, la administración responsable reconociera errores, iniciara reparaciones estructurales reales en la infraestructura pública, y los ciudadanos exigieran responsabilidad no como arma electoral sino como garantía de seguridad. Eso sería político también, pero de otro tipo: política que construye, no que destruye.

Mientras tanto, en El Bocal y en cientos de ciudades más, la tregua transcurre en silencio. Y todos sabemos que es solo eso: un intervalo.

Información basada en reportes de: Eldiario.es

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