El regreso a clases se convierte en un desafío económico para miles de familias
El ciclo escolar 2026-2027 ha impuesto un reto financiero sin precedentes para miles de familias mexicanas, particularmente en el oriente del Estado de México. Lo que antes era una erogación manejable ahora representa una carga presupuestaria que obliga a padres de familia a recurrir a tandas, préstamos y hasta empeños para cubrir los gastos básicos de educación.
Costos que superan los 3,800 pesos por alumno
El desglose de gastos evidencia la magnitud del problema. Los útiles escolares oscilan entre 412 pesos para primaria baja y 1,094 pesos para secundaria, según el grado. Pero cuando se suman mochilas (700 a 770 pesos en promedio), uniformes y materiales adicionales, el desembolso real por estudiante puede superar los 3,800 pesos, cifra que en municipios como Nezahualcóyotl, Chimalhuacán, Chalco e Ixtapaluca equivale a más de un mes completo de salario mínimo.
«El gasto es tan fuerte que tenemos que decidir entre comprar todo de una vez o ir completando poco a poco», comenta María López, madre de dos estudiantes en Valle de Chalco, reflejando la disyuntiva que enfrenta diariamente miles de familias.
La inflación como principal culpable
La inflación ha impactado directamente en los precios de artículos básicos para la educación. Los cuadernos profesionales registran un aumento del 23 por ciento, mientras que materiales creativos como cartulinas, fomi y correctores han subido más del 10 por ciento. Este incremento responde a la incorporación de más materiales escolares: cuadernos adicionales, juegos de geometría, marcadores y recursos de apoyo didáctico que antes no eran obligatorios.
Desglose de gastos por nivel educativo
Primaria baja (primeros años): alrededor de 412 pesos en útiles escolares.
Primaria alta (últimos años): entre 610 y 850 pesos en útiles escolares.
Secundaria: aproximadamente 1,094 pesos en útiles escolares.
A estos montos deben agregarse uniformes, mochilas, zapatos escolares y materiales complementarios que elevan significativamente el costo total.
Programas de apoyo: insuficientes pero necesarios
Las autoridades locales y federales han implementado iniciativas para mitigar el impacto económico. La Profeco organiza 55 ferias de regreso a clases en diferentes sedes, ofreciendo descuentos en útiles y uniformes. A nivel nacional, programas como «Mi Beca para Empezar» (en la Ciudad de México para estudiantes de preescolar a secundaria) y la Beca Rita Cetina (cobertura nacional para uniformes y útiles escolares) buscan aliviar la carga financiera de las familias.
Sin embargo, padres de familia en municipios afectados sostienen que estos apoyos resultan insuficientes frente a la magnitud de los gastos reales. La brecha entre el apoyo oficial y las necesidades económicas reales continúa ampliándose.
Un problema estructural que requiere soluciones integrales
El costo de los útiles escolares refleja una tensión fundamental: la necesidad educativa versus la realidad económica de las familias mexicanas. Aunque existen ferias de descuentos y programas de apoyo, la inflación persistente y el aumento en precios de artículos básicos convierten el regreso a clases en un desafío financiero que demanda más que buenas intenciones.
Se requieren políticas públicas más robustas que aborden tanto el control de precios como el fortalecimiento de los programas de apoyo existentes. La solidaridad comunitaria y la planificación financiera familiar son necesarias, pero insuficientes. El verdadero cambio llegará cuando el acceso a la educación deje de estar condicionado por la capacidad económica de las familias.