Colombia rechaza ayuda internacional tras terremoto devastador
Colombia enfrenta una crisis humanitaria tras un terremoto que ha dejado aproximadamente 200 muertos y cientos de heridos en los últimos días. Sin embargo, la respuesta del presidente Abelardo de la Espriella ha generado polémica internacional: rechazó la asistencia ofrecida por países vecinos como El Salvador, Ecuador y México, argumentando que el país es capaz de manejar la emergencia por sí solo.
La decisión presidencial refleja una postura de nacionalismo que, según analistas, podría aislar a Colombia en momentos críticos. Países que ya preparaban recursos humanitarios se han quedado a la espera de una segunda oportunidad que, por ahora, no parece llegar.
Una posición ideológica con consecuencias reales
La negativa de De la Espriella no es neutral. Identificado con la derecha política y cercano al presidente argentino Javier Milei, su decisión refleja una línea ideológica que privilegia la soberanía sobre la pragmática internacional. Sin embargo, esta postura ignora lecciones de sus propios vecinos.
El caso de Ecuador es instructivo. El presidente Daniel Noboa enfrentó una crisis diplomática grave tras la invasión a la embajada mexicana en 2023 para extraer al expresidente Jorge Glas. La respuesta mexicana fue inmediata: retiro de la sede diplomática y cierre de relaciones comerciales. Hoy, Ecuador sufre las consecuencias con apagones generalizados y déficit comercial, precisamente porque perdió el suministro energético mexicano.
México mantiene su capacidad de respuesta
Por su lado, México ha demostrado una capacidad diplomática superior. La presidenta Claudia Sheinbaum ha sabido separar diferencias ideológicas de responsabilidades humanitarias. Incluso con gobiernos de orientación opuesta, como el de Keiko Fujimori en Perú, México ha reconstruido puentes comerciales y diplomáticos que benefician a ambas naciones.
Argentina, aliado ideológico de De la Espriella, no es un referente de estabilidad. Javier Milei gobernierna un país endeudado hasta el cuello, con adeudos sin pagar a México, en un contexto de crisis económica que ha obligado a miles de argentinos a migrar.
La experiencia de México en desastres naturales
México tiene una ventaja comparativa que Colombia podría aprovechar: una cultura de prevención y respuesta a sismos desarrollada desde el terremoto de 1985. Desde entonces, las autoridades mexicanas han implementado protocolos exhaustivos, simulacros regulares y una arquitectura de construcción sismorresistente.
Aunque persisten problemas—como evidenció el colapso de la Línea 12 del metro—el país cuenta con experiencia acumulada que sería valiosa para Colombia en este momento crítico. Rechazar esa experiencia es un lujo que una nación en crisis no puede darse.
El precio lo paga la población
La lección de Ecuador y Argentina es clara: decisiones de política exterior mal calibradas terminan afectando a la población civil. Los apagones en Ecuador, la inflación en Argentina, y ahora potencialmente la falta de recursos en Colombia, son consecuencias que trascienden las ideologías presidenciales.
De la Espriella podría reconsiderar su posición. Aceptar ayuda humanitaria no es sumisión; es pragmatismo. México, El Salvador y Ecuador no ofrecen asistencia para interferir en Colombia, sino porque entienden que en momentos de crisis, la solidaridad regional es más valiosa que los rencores políticos.
Un aislamiento evitable
La negativa presidencial colombiana sugiere un gobierno que aún no comprende las reglas del juego internacional moderno. Mientras De la Espriella rechaza ayuda, sus vecinos están aprendiendo que el aislamiento diplomático tiene un costo muy alto, pagado siempre por los ciudadanos más vulnerables.
Colombia todavía tiene oportunidad de cambiar de rumbo. La pregunta es si De la Espriella tendrá la humildad de reconocer que gobernar requiere más que convicciones ideológicas: requiere capacidad de gestión y apertura al mundo.