Sheinbaum responde a acusaciones de la DEA sobre vínculos con carteles
La presidenta Claudia Sheinbaum calificó como «muy desafortunadas» las declaraciones de la Agencia Antidrogas estadounidense (DEA) respecto a supuestos vínculos entre el gobierno federal y carteles delictivos. En su respuesta, la mandataria trasladó la responsabilidad hacia Estados Unidos, señalando que el país tiene «más trabajo al interior que al exterior», en referencia al consumo de drogas en su territorio.
¿Defensa política o realidad estructural?
La respuesta presidencial forma parte de una defensa continua del gobierno respecto a las acusaciones de nexos criminales. Sin embargo, analistas señalan que esta postura contrasta con la trayectoria de ascenso acelerado del partido Morena desde su fundación, movimiento que llegó al poder en 2018 y hoy controla la presidencia.
Según reportes especializados, el crecimiento exponencial de Morena en poco más de una década requirió recursos financieros significativos. La pregunta central es: ¿de dónde provino el capital para financiar una estructura política que compitió exitosamente contra maquinarias establecidas como la del PRI y el PAN?
El dinero del crimen organizado: un precedente internacional
La historia del narcotráfico global ofrece ejemplos de cómo el dinero ilícito se filtra en estructuras políticas. El caso de Pablo Escobar Gaviria, capo colombiano de los años 80 y 90, ilustra esta dinámica: acumuló fortunas tan grandes que aún décadas después se siguen hallando depósitos de efectivo que nunca pudo utilizar.
En contexto mexicano, la cifra es aún más relevante: el Mayo Zambada, cofundador del Cártel de Sinaloa, fue sancionado con una multa de 15 mil millones de dólares (280 mil millones de pesos mexicanos) por la justicia estadounidense, la más alta en la historia para un capo mexicano. Esta cantidad representa apenas una fracción de lo que operó y controló durante décadas.
Blanqueo de capitales: la lógica detrás del financiamiento político
Criminólogos y analistas financieros coinciden en un punto: cuando el crimen organizado genera recursos de esa magnitud, necesita canalizarlos. El blanqueo de capitales en negocios lícitos es apenas una parte del esquema. La otra es la inversión en poder político, que ofrece protección, impunidad y control institucional.
Estos recursos no solo se destinan a campañas electorales. También financian una estructura compleja que incluye operativos delictivos, reclutamiento de sicarios, «halcones» (vigilantes), sobornos a autoridades en sus tres niveles de gobierno, y compensaciones a políticos y empresarios aliados.
Morena: ¿partido político o instrumento de poder criminal?
El análisis comparativo es revelador. Múltiples partidos políticos surgieron en México en las últimas décadas, pero ninguno logró consolidarse como Morena en tan poco tiempo. Los obstáculos eran claros: la maquinaria gubernamental del PRI, la estructura del PAN, y la falta de recursos financieros.
Morena, en cambio, atravesó estas barreras con rapidez. Los reportes documentaron financiamientos en efectivo sin trazabilidad bancaria, conocidos como «sobres amarillos», recibidos por cercanos a Andrés Manuel López Obrador para favorecer el movimiento.
La confluencia de factores fue determinante: descontento político generalizado, políticos desplazados sin futuro en otros partidos, hartazgo social con el sistema, y promesas de cambio bajo la estrategia de «abrazos no balazos». Pero paralelamente, según críticos, Morena ofrecía tolerancia hacia las operaciones del crimen organizado a cambio del financiamiento inicial.
El legado de la «manga ancha»
Durante el sexenio 2018-2024, México registró más de 250 mil muertes violentas, miles de desapariciones, y casos documentados de corrupción a nivel federal. La política de confrontación reducida permitió que grupos delincuenciales expandieran territorios y operaciones.
Ahora, con Sheinbaum en la presidencia, la defensa continúa. Pero el sellamiento es irreversible: para críticos, Morena no solo recibió apoyo del crimen, sino que se fusionó con él, transformándose de partido político con nexos criminales en una estructura donde el crimen organizado opera directamente en el ejercicio del poder.
¿Diferencia con administraciones anteriores?
El PRI y el PAN también tuvieron vínculos documentados con el crimen organizado. Sin embargo, mantenían cierta separación estructural: los grupos delictivos eran «operadores» controlados para mantener orden social mediante el miedo, pero no penetraban directamente las instituciones de poder.
Con Morena, según este análisis, la línea se borró. La participación de grupos delincuenciales en la toma de decisiones gubernamentales creció gradualmente hasta convertirse en co-gobernanza.
Reflexión final: el dinero y el poder absoluto
Como advirtió Lord Acton hace más de un siglo: «El poder tiende a corromper, y el poder absoluto tiende a corromper absolutamente todo». A esto puede añadirse: «El dinero corrompe, y el dinero absoluto corrompe absolutamente».
Mientras Sheinbaum continúe rechazando las acusaciones externas, la pregunta permanece: ¿podrá una estructura que nació bajo estas condiciones limpiarse a sí misma? Y más importante aún: ¿de dónde provendrán los recursos para las próximas contiendas electorales?
La respuesta probablemente determine el futuro político de México en los próximos años.