Un centro de estudios astronómicos del Preclásico Temprano
En el municipio de Tlalmanalco, específicamente en la zona de Zavaleta, se encuentra el Paraje de la Luna, un sitio arqueológico que data del Preclásico Temprano (2000 a.C.) y que funcionó como Centro de Estudios Astronómicos y Climatológicos. Este espacio ancestral se distingue entre otras zonas de la región de los volcanes por la sofisticación con que las culturas prehispánicas analizaban los fenómenos celestes.
Tres grandes observatorios en la región volcánica
La zona de los volcanes albergó tres importantes centros dedicados a la observación astronómica: el Paraje de la Luna, la Laguna de Nahualac y el Cerro de Cocotitlán. En estos lugares, sacerdotes y chamanes de diversas culturas escudriñaban el cielo, especialmente durante las noches, acumulando conocimientos que permitieron a las sociedades prehispánicas comprender ciclos lunares, movimientos planetarios y fenómenos climáticos.
Los vestigios de esta actividad persisten. En los municipios de Tenango del Aire y Cocotitlán aún se conservan petroglifos que funcionaban como marcadores astronómicos. El más destacado se encuentra en el jardín municipal de Temamatla, aunque su estado de conservación es crítico: al estar a la intemperie sin protección alguna, los rasgos prehispánicos desaparecen gradualmente.
Riqueza simbólica en peligro
Aunque la zona arqueológica forma parte del Ejido de Santo Tomás Atzingo y sus pobladores realizan labores de mantenimiento, la difusión sigue siendo limitada. Los visitantes nacionales e internacionales desconocen las deidades y símbolos prehispánicos que se pueden apreciar en el sitio: representaciones de Tláloc, mapas celestes, la estrella de Venus, líneas universales y rostros antropomorfos que hablan de la cosmovisión de las culturas antiguas.
Llamado a la preservación desde las autoridades locales
El Cronista Municipal de Tlalmanalco, José Alberto Zea Domínguez, ha convocado a los tres niveles de gobierno y a las autoridades de cultura para trabajar en la preservación de este sitio precolombino. Su objetivo es que el Paraje de la Luna recupere la importancia que merece y se integre en las rutas turísticas y educativas de la región.
Zea Domínguez también ha extendido una invitación al público en general para conocer otras riquezas históricas del municipio: el Museo Comunitario Nonohualca, el Conjunto Conventual con su Iglesia, Convento y Capilla Abierta, así como el primer Hospital de la Orden de Belém, fundado por los frailes bethlemitas, que representan capas importantes de la historia local.
Un patrimonio que requiere atención urgente
El Paraje de la Luna es un testimonio invaluable de cómo las civilizaciones prehispánicas desarrollaron sistemas complejos de conocimiento astronómico y climatológico. Su preservación no es solo una tarea de especialistas, sino una responsabilidad compartida que requiere inversión, difusión y protección inmediata para que futuras generaciones puedan acceder a este legado milenario.