México enfrenta epidemia silenciosa de ciberacoso: 1 de cada 5 usuarios de internet es víctima
En 2025, el ciberacoso se consolidó como una de las formas más extendidas de violencia en México. De acuerdo con el Módulo sobre Ciberacoso (MOCIBA) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), 20.4% de los 94.9 millones de usuarios de internet mayores de 12 años vivió alguna situación de acoso cibernético, lo que equivale a 19.4 millones de personas conectadas que enfrentaron hostigamiento, amenazas o difusión de información privada sin consentimiento.
El fenómeno no distingue géneros, pero las mujeres resultan más afectadas. 21.5% de las usuarias fue víctima de ciberacoso, mientras que en los hombres la cifra alcanzó 19.2%. Una diferencia que refleja patrones de violencia digital estructurada contra las mujeres.
¿Dónde ocurre el ciberacoso? Las plataformas más peligrosas
El acoso digital no ocurre en un único lugar. La investigación del INEGI identificó que WhatsApp es la plataforma más utilizada para hostigar, con 41.5% de los casos. Le siguen las llamadas telefónicas (36.5%) y Facebook (29.7%), revelando que el ciberacoso no se limita a redes sociales, sino que infiltra canales de comunicación directa considerados más privados.
Las formas de agresión son variadas y sofisticadas:
- Contacto mediante identidades falsas: 37.2% de las víctimas fue contactada por perfiles falsos creados específicamente para acosar
- Mensajes ofensivos: 32.7% recibió insultos, burlas o comentarios degradantes
- Llamadas ofensivas: 24.1% enfrentó intimidación por teléfono celular
- Difusión de imágenes íntimas: publicación no autorizada de fotos o videos personales
Perfil del acosador: mayormente desconocidos
Un dato inquietante emerge del análisis: 61.1% de las víctimas desconoce a la persona que las acosa. El anonimato que ofrece internet empodera a los agresores, permitiéndoles actuar sin consecuencias aparentes. Solo 24.2% identificó a personas conocidas y 14.7% sufrió acoso tanto de conocidos como de extraños.
Los hombres son identificados como los principales perpetradores. Entre las mujeres víctimas, 57.2% manifestó haber sido agredida únicamente por hombres. En el caso de los hombres víctimas, 61.1% señaló a otros hombres como sus acosadores.
El costo emocional: ansiedad, depresión y desconfianza
El ciberacoso no es un simple «incidente digital». Sus efectos psicológicos son profundos y documentados. Durante 2025:
- 57.0% de las víctimas experimentó enojo
- 35.8% desarrolló desconfianza hacia otros en línea
- 29.4% reportó estrés significativo
Las mujeres muestran mayor impacto emocional: 59.9% de las mujeres víctimas sintió enojo, en comparación con 53.5% de los hombres. Especialistas advierten que la violencia digital puede ser tan dañina como la física, pues se prolonga indefinidamente y se multiplica con cada interacción.
Disparidades geográficas: algunos estados más vulnerables
El ciberacoso no afecta uniformemente a todo el país. Las entidades federativas con mayor prevalencia fueron:
- Durango: 24.5%
- Jalisco: 24.4%
- Ciudad de México: 23.8%
- Oaxaca: 23.8%
Por el contrario, Sonora (14.7%), Sinaloa (15.5%) y Coahuila (15.6%) registraron las menores tasas, sugiriendo que factores locales, acceso a recursos o cultura digital inciden en la prevalencia.
Más conexión, más riesgo: el factor tiempo
Un patrón revelador: las víctimas de ciberacoso pasan más tiempo conectadas. Mientras el promedio nacional es de 4.6 horas diarias, quienes sufren acoso permanecen en línea 5.6 horas al día. Esta exposición extendida multiplica las oportunidades de hostigamiento.
Medidas de protección: insuficientes pero vigentes
A pesar de los riesgos, 64.9% de los usuarios ha adoptado medidas de seguridad. Las principales incluyen:
- Contraseñas y autenticación de dos pasos: 88.9%
- Datos biométricos (huella digital, reconocimiento facial): 48.2%
Cuando las víctimas reaccionan ante el acoso, 66.5% opta por bloquear a acosadores, 18.9% ignora los mensajes, pero apenas 11.7% denuncia ante autoridades o proveedores de servicios. Este bajo porcentaje refleja desconfianza en las instituciones o desconocimiento de los canales de denuncia.
El llamado de organizaciones civiles y gobierno
La Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana ha impulsado campañas de prevención y líneas de denuncia. Sin embargo, organizaciones civiles advierten que la legislación aún es débil y el acompañamiento psicológico y jurídico a víctimas es insuficiente.
Expertos coinciden: la educación digital, la denuncia oportuna y la creación de entornos seguros en línea son fundamentales para frenar esta forma de violencia invisible que crece en silencio.