Sin tierra en manos de mujeres no hay justicia: el llamado de Iztapalapa
La alcaldesa de Iztapalapa, Aleida Alavez Ruiz, encendió un reflector sobre una realidad que ha permanecido en la sombra durante décadas: solo el 27.5% de las personas con derechos sobre tierra social en México son mujeres. Durante el lanzamiento de la Caravana para Mujeres en la Propiedad Social, Alavez fue enfática en su mensaje: «sin mujeres no hay campo y sin tierra en sus manos, no hay justicia».
La iniciativa, impulsada por la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu) y el Registro Agrario Nacional, busca acercar servicios agrarios y jurídicos a ejidatarias, comuneras y posesionarias de la demarcación. El objetivo es avanzar en el reconocimiento de derechos y titularidad sobre la tierra, un compromiso del gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.
Una batalla histórica que Alavez conoce de primera mano
La alcaldesa no es ajena a esta lucha. Durante su trabajo como legisladora, Alavez se percató de un obstáculo concreto: muchas mujeres campesinas no podían acceder a programas federales como Sembrando Vida porque no eran titulares de la tierra que cultivaban.
«Detectamos que muchas mujeres no podían acceder a programas porque no eran titulares de la tierra que trabajaban. Esa realidad nos llevó a impulsar la necesidad de reconocer plenamente sus derechos agrarios», explicó.
Esta preocupación quedó plasmada en 2011 cuando Alavez acompañó la construcción de la primera Ley de Desarrollo Agropecuario, Rural y Sustentable de la Ciudad de México, considerada de vanguardia por incorporar un capítulo dedicado a los derechos de campesinas y campesinos, inspirado en los principios de la Vía Campesina.
La brecha persiste: igualdad jurídica vs. realidad
Aunque desde 1971 existe igualdad jurídica en materia agraria en México, las prácticas culturales y las condiciones económicas siguen limitando el acceso efectivo de las mujeres a la propiedad social.
Menos de tres de cada diez titulares de derechos agrarios son mujeres, y en muchos casos, adquieren esos derechos únicamente por viudez o tras la migración de sus esposos. Un escenario que refleja la subordinación económica y la falta de reconocimiento de su trabajo en el campo.
150 mil a 250 mil mujeres: la meta nacional
Frente a este panorama, el gobierno federal lanzó una estrategia ambiciosa: incorporar entre 150 mil y 250 mil mujeres como titulares de derechos agrarios. Las Caravanas para Mujeres en la Propiedad Social son el instrumento para lograrlo.
«Tener un certificado o un título no es sólo un papel: representa certeza jurídica, acceso a créditos, programas públicos y la posibilidad de participar con voz y voto en sus comunidades», subrayó Alavez.
Iztapalapa, territorio agrario por excelencia
La demarcación no fue elegida al azar. Iztapalapa concentra importantes núcleos agrarios en Los Reyes, Ejidos de Santa María Aztahuacán, San Lorenzo Tezonco, Santa Marta Acatitla y Tomatlán, donde las mujeres desempeñan un papel fundamental en la preservación del territorio, la producción agrícola y la defensa de los recursos naturales.
Según datos del Registro Agrario Nacional, alrededor del 10% del territorio de Iztapalapa mantiene la condición de propiedad social. En toda la Ciudad de México, esa cifra alcanza el 37.5%, lo que evidencia la importancia de ampliar la participación de las mujeres en los comisariados y en la tenencia de la tierra.
Servicios concretos en la caravana
A través de la jornada interinstitucional, las autoridades federales ofrecieron orientación jurídica, integración de expedientes, elaboración de listas de sucesión, entrega de documentación agraria y diversos servicios dirigidos a fortalecer los derechos de las mujeres sobre la propiedad social.
Esperanza Villalobos Pérez, titular de la Oficina de Representación de la Procuraduría Agraria en la Ciudad de México, explicó que la caravana facilita trámites como testamentos agrarios, herramientas esenciales para garantizar que las mujeres mantengan control sobre sus tierras generación tras generación.
Un precedente de vanguardia que abre camino
La iniciativa representa un quiebre con décadas de exclusión. La ley que Alavez impulsó en 2011 reconoció derechos fundamentales relacionados con el acceso a la tierra, la producción agrícola, la conservación de la biodiversidad y la protección del medio ambiente, sentando un precedente para fortalecer la justicia social en las comunidades rurales y pueblos originarios de la capital.
La alcaldesa hizo un llamado directo a las mujeres de los pueblos originarios y comunidades agrarias de Iztapalapa: aprovechar los servicios instalados durante la jornada para regularizar su situación jurídica y ejercer plenamente sus derechos.
En el campo mexicano, donde millones de mujeres trabajan sin reconocimiento legal, esta caravana representa más que trámites administrativos. Es el reconocimiento de que sin ellas, no hay campo. Y sin tierra en sus manos, la justicia sigue siendo una promesa incumplida.