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2026 comienza con señales positivas: qué esperar de la economía este año

Analistas prevén un crecimiento moderado pero sostenido en 2026 y 2027, con bases más firmes que las proyecciones iniciales.
2026 comienza con señales positivas: qué esperar de la economía este año

Un arranque de año menos pesimista para la economía

Mientras muchos mexicanos revisan sus finanzas personales para este nuevo año, los economistas comparten un mensaje que rompe con meses de incertidumbre: 2026 se perfila mejor de lo que se pensaba hace algunos meses. Aunque nadie promete una bonanza económica, los indicadores preliminares sugieren que las bases están dadas para un crecimiento gradual tanto en 2026 como en 2027.

¿Qué significa esto en términos prácticos? Para el trabajador promedio, un crecimiento económico moderado se traduce en mayores posibilidades de empleabilidad, presión reducida sobre los precios de productos básicos, y espacios potenciales para que los negocios pequeños respirar después de meses turbulentos. No es el panorama de abundancia que muchos desean, pero sí es el escenario de estabilidad que se necesita.

El contexto: de la incertidumbre a la cautela optimista

Durante gran parte de 2025, los analistas financieros pintaban un cuadro sombrío. Las proyecciones de crecimiento se revisaban hacia la baja constantemente, las tasas de interés mantenían presionado el crédito, y la inversión extranjera mostraba signos de desaceleración. En Latinoamérica, México enfrentaba retos adicionales: cambios en la estructura tributaria, reformas en el sector financiero, y la incertidumbre política derivada de los procesos electorales.

Pero aquí es donde los datos comenzaron a sorprender. A diferencia de lo proyectado hace meses, ciertos sectores de la economía demostraron mayor resiliencia. Las remesas continuaron siendo un soporte importante para muchas familias. El sector manufacturero, particularmente el vinculado con Estados Unidos, mantuvo mayor dinamismo del esperado. Y la inflación mostró signos de moderación, lo que abre espacio para que el Banco de México pueda pensar en ajustes de política monetaria más favorables.

¿De dónde viene este optimismo relativo?

El cambio de perspectiva no es caprichoso. Existen tres pilares que sostienen esta visión menos pesimista:

Primero, el contexto global. Aunque persisten tensiones geopolíticas, la economía mundial parece estar encontrando equilibrio después de años de volatilidad. Las cadenas de suministro se han adaptado, y muchos economistas esperan que 2026 muestre menos sorpresas de las que vimos en años anteriores.

Segundo, la economía interna. México mantiene fortalezas estructurales: una población joven y creciente, posición geográfica estratégica, y capacidad productiva que sigue siendo atractiva para inversionistas. El mercado interno, aunque presionado, representa una demanda continua de bienes y servicios.

Tercero, la política monetaria.** Con la inflación mostrando tendencia a la baja, hay espacio para que los bancos centrales adopten posturas menos restrictivas. Esto, potencialmente, podría aliviar el acceso al crédito para personas y empresas durante 2026 y 2027.

¿Qué significa esto para tu bolsillo?

Si tienes un negocio pequeño, un crecimiento moderado significa que habrá más gente con capacidad de consumo. Si eres empleado, significa que las empresas probablemente tendrán más disposición para contratar o mantener nóminas estables. Si buscas crédito, las tasas de interés podrían comenzar a bajar gradualmente.

Sin embargo, es importante mantener los pies en la tierra. Un crecimiento moderado no es sinónimo de soluciones a los problemas estructurales. El desempleo formal sigue siendo un reto, la desigualdad salarial persiste, y muchas familias aún dependen críticamente de cada peso que entra.

La perspectiva a dos años

Lo interesante de las proyecciones actuales es que no se limitan a 2026. Los analistas hablan de una expansión gradual que se extendería hacia 2027. Esto sugiere que no se espera un rebote rápido, sino más bien un proceso lento y sostenido de recuperación. Es el escenario que, en términos de salud económica, es más saludable que los ciclos de boom y colapso que América Latina ha experimentado históricamente.

Para contexto regional, varios países latinoamericanos enfrentan desafíos similares. Colombia, Perú y Chile también ajustan sus expectativas hacia escenarios menos restrictivos. Si México logra capitalizar estas bases que están surgiendo, podría convertirse en referencia de estabilidad en la región.

Lo que sigue

El resto dependerá de decisiones que se tomen en los próximos meses: políticas fiscal y monetaria coherentes, atracción de inversión responsable, y estímulo al empleo formal. Las bases existen, pero no son automáticas. 2026 abre una puerta, pero quiénes la crucen y cómo lo hagan determinará si este optimismo moderado se convierte en realidad tangible o en una oportunidad perdida más.

Por ahora, el mensaje para el ciudadano común es claro: prepararse para un año de crecimiento lento pero potencialmente estable. No es el escenario de sueños, pero es significativamente mejor que el que parecía aproximarse hace meses.

Información basada en reportes de: El Financiero

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