La progresividad llega a las pensiones: qué busca la reforma del Issste
A principios de 2025, el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (Issste) presentó cambios significativos en su estructura de contribuciones. La propuesta, anunciada por Martí Batres, director general de la institución, plantea un modelo diferenciado donde los trabajadores con ingresos más altos asuman una carga contributiva mayor que sus compañeros de menores ganancias. Esta iniciativa responde a principios de progresividad fiscal, un concepto cada vez más relevante en los debates sobre sostenibilidad de sistemas de protección social en América Latina.
El umbral establecido toma como referencia la Unidad de Medida y Actualización (UMA), fijada en aproximadamente $248 pesos diarios para 2025. Los trabajadores que ganan por encima de 10 UMA serían quienes asumirían contribuciones superiores bajo este nuevo esquema. Esta diferenciación busca generar ingresos adicionales para el fondo de pensiones sin incrementar la carga sobre los colaboradores de menores recursos.
¿Por qué es importante la progresividad en sistemas de pensiones?
Los sistemas de pensiones enfrentan presiones financieras globales. En México, como en gran parte de América Latina, el envejecimiento demográfico aumenta la proporción de jubilados respecto a trabajadores activos. Esto crea desequilibrios actuariales que requieren ajustes en la estructura de financiamiento. La progresividad —donde quienes más ganan contribuyen proporcionalmente más— es una estrategia reconocida internacionalmente para mejorar la equidad sin desmantelar beneficios.
El Issste cubre a aproximadamente 13 millones de trabajadores estatales y sus familias. Su sostenibilidad es crucial no solo para estos trabajadores, sino para la estabilidad económica general. A diferencia del sistema privado de pensiones implementado en 1997, el Issste mantiene características de solidaridad intergeneracional que algunos especialistas consideran más equitativas.
Antecedentes de debate sobre reformas pensionarias
México lleva décadas discutiendo cómo financiar adecuadamente sus sistemas de pensiones. En 2023 y 2024, hubo propuestas de incrementos generales en las cotizaciones, medidas que generaron resistencia tanto de trabajadores como de empleadores. La diferencia con esta iniciativa es que busca evitar aumentos homogéneos, concentrando el ajuste en los de mayor capacidad contributiva.
Contextualizando regionalmente: Chile, pionero de las pensiones privadas latinoamericanas, ha enfrentado crisis de insostenibilidad. Argentina y Uruguay han optado por modelos mixtos o de fortalecimiento de sistemas públicos. La experiencia comparada sugiere que la diversificación de fuentes de ingresos y la progresividad fiscal mejoran la durabilidad de estos esquemas.
Implicaciones para trabajadores del Issste
Para trabajadores con ingresos por debajo de 10 UMA, la medida representa una protección frente a nuevos aumentos de contribuciones. Aproximadamente el 60% de los asegurados del Issste gana menos de este umbral, por lo que experimentarían estabilidad en sus aportes. Quienes superan este límite verían incrementos variables según su nivel salarial específico.
Las autoridades han enfatizado que esta reforma busca fortalecer la sustentabilidad del seguro de salud del Issste, no reducir beneficios. Sin embargo, expertos en seguridad social recomiendan vigilar que estos cambios no erosionen el poder adquisitivo de pensiones futuras a través de ajustes al momento del retiro.
Perspectiva de sostenibilidad a largo plazo
Los estudios actuariales del Issste indican que sin ajustes, el fondo de pensiones enfrentaría déficit estructural en las próximas décadas. La progresividad es una opción que muchos gobiernos latinoamericanos están considerando como alternativa menos regresiva que aumentos uniformes o recortes de beneficios.
Lo relevante es que México abra debates informados sobre estas decisiones. Una reforma pensionaria genuinamente progresiva requiere transparencia en cifras actuariales, diálogo con trabajadores y análisis independiente de sus efectos reales en equidad y sostenibilidad.
Lo que sigue
La implementación de esta reforma dependerá de aprobaciones legislativas y negociaciones con sindicatos del sector público. Su éxito se medirá no solo en generación de ingresos, sino en mantener cobertura y beneficios para futuras generaciones de pensionados mexicanos. En un contexto donde sistemas de protección social enfrentan presiones similares en toda la región, esta experiencia será observada atentamente por otros países latinoamericanos.
Información basada en reportes de: Jornada.com.mx