Martes, 8 de septiembre de 2026 Edición Impresa
Recientes
Amecameca celebra el Día del Adulto Mayor con festejo multitudinarioEl 'Café solidario' que llevó calor y esperanza a familias en crisisMéxico en tensión: el choque político entre Morena y la oposiciónPresidenta Sheinbaum enfrenta crisis interna tras protesta en ColimaHuixquilucan ofrece más de mil empleos en Feria de Empleo 2026Edomex lucha contra la crisis de electricidad que frena su desarrolloDetienen a dos hombres por arrastra a perro con camioneta en TlalnepantlaUTN celebra 35 años como referente en formación profesional de NezahualcóyotlAmecameca celebra el Día del Adulto Mayor con festejo multitudinarioEl 'Café solidario' que llevó calor y esperanza a familias en crisisMéxico en tensión: el choque político entre Morena y la oposiciónPresidenta Sheinbaum enfrenta crisis interna tras protesta en ColimaHuixquilucan ofrece más de mil empleos en Feria de Empleo 2026Edomex lucha contra la crisis de electricidad que frena su desarrolloDetienen a dos hombres por arrastra a perro con camioneta en TlalnepantlaUTN celebra 35 años como referente en formación profesional de Nezahualcóyotl

Lorenzo Quinn: el legado escultórico que trasciende generaciones

El artista plástico honra la memoria de su padre a través de monumentales obras dedicadas a iconos del deporte mundial.
Lorenzo Quinn: el legado escultórico que trasciende generaciones

Cuando la piedra guarda memoria

Hay artistas que trabajan con materiales y otros que trabajan con emociones. Lorenzo Quinn parece ser de esos raros creadores que logra transformar ambos en una sola cosa. En su taller, entre bloques de mármol y herramientas que han conocido generaciones de artistas, el escultor italiano-estadounidense continúa un diálogo permanente con su pasado familiar, moldeando figuras que capturan no solo la forma del cuerpo humano, sino también la energía de quienes marcaron nuestra época.

La próxima exposición que Quinn presentará en Castelldefels representa un punto de inflexión en esta conversación íntima entre arte y memoria. Sus nuevas creaciones, que incluyen representaciones de Lionel Messi y Ronaldinho, emergen de un lugar profundamente personal: ese espacio donde convergen el duelo, la admiración y la determinación de continuar un legado.

Un legado que se hereda en las manos

El padre de Lorenzo Quinn fue Riccardo Quinn, arquitecto y pensador que dejó una huella indeleble en la historia del arte y la arquitectura. La imagen de ese último encuentro, con el padre despidiéndose mientras sostenía la mano de su hijo, es más que un recuerdo: es un testamento físico, un traspaso de fuerzas que persiste cada vez que Quinn toma sus herramientas.

En Latinoamérica, donde tantos artistas y creadores han debido conciliar la tradición familiar con la búsqueda de voz propia, esta narrativa resuena con particular intensidad. No es extraño encontrar escultores, pintores y diseñadores que cargan en sus obras la presencia de maestros que los precedieron, inyectando en cada trazo el aliento de quienes les enseñaron a ver.

Messi y Ronaldinho como símbolos de una era

La elección de inmortilizar a dos de los futbolistas más transcendentales de nuestro tiempo no es casual. Messi y Ronaldinho representan mucho más que goles y campeonatos; encarnan la gracia, la inventiva y esa capacidad humana de transformar un simple balón en poesía. Para Quinn, parece claro que el deporte de masas, cuando es practicado con autenticidad, alcanza la categoría del arte.

Esculpir a estos personajes con la misma intensidad con que su padre creara sus obras arquitectónicas supone una declaración clara: la grandeza no reside en el tipo de creación, sino en la pasión y la técnica que se depositan en ella. Un gol imposible de Ronaldinho tiene tanta belleza compositiva como una fachada que desafía los límites de la ingeniería.

El acto de crear como acto de memoria

Cada cincel que golpea la piedra en el taller de Quinn es, en cierto sentido, una conversación con el tiempo. El acto de crear monumentos no es únicamente sobre preservar la imagen de alguien, sino sobre transformar el acto mismo de creación en un ritual de conexión. En ese sentido, Quinn continúa haciendo exactamente lo que su padre le enseñó: usar las manos para hablar cuando las palabras resultan insuficientes.

La exposición en Castelldefels llegará después del verano, en esa época en que los días comienzan a acortarse y la luz adquiere esa calidad reflexiva que invita a la contemplación. Será el momento perfecto para detenerse ante estas figuras monolíticas y preguntarse qué significan, qué representan, qué nos dicen sobre nosotros mismos en este tiempo en que la virtualidad amenaza con disolver la presencia física del arte.

Una fuerza que persiste

Lorenzo Quinn sigue esculpiendo porque, en el fondo, la creación artística es un acto de resistencia contra la fugacidad. Es la manera en que los artistas dicen que aquello que amamos, aquello que nos inspira, las personas que nos formaron, merecen ser recordadas en materiales que desafíen el tiempo.

En Latinoamérica, donde la tradición artística se entrelaza con historias de migración, exilio y reinvención, el trabajo de Quinn adquiere resonancias adicionales. Es un recordatorio de que las grandes obras no se crean en el vacío, sino en el fértil encuentro entre generaciones, entre culturas y entre el pasado que nos sostiene y el futuro que esculpimos con nuestras manos.

Información basada en reportes de: Hola

🗞️
Edición Impresa Leer ahora →