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Netflix y el Mundial: cuando un argentino reinventa cómo jugamos videojuegos en el sofá

Un estudio local creó un juego oficial para la Copa del Mundo que convierte celulares en controles. ¿Innovación o nostalgia del multijugador analógico?
Netflix y el Mundial: cuando un argentino reinventa cómo jugamos videojuegos en el sofá

Netflix juega al fútbol: la apuesta de una desarrolladora argentina en el streaming de juegos

La plataforma de streaming acaba de lanzar un videojuego oficial para el Mundial de fútbol, pero no es lo que esperabas. No es una simulación de carreras táctiles en la pantalla del celular ni un título AAA con gráficos hiperrealistas. Es algo más curiosamente analógico: un juego que se proyecta en el televisor mientras hasta cuatro jugadores controlan la acción usando sus propios smartphones como mandos. Detrás de esta propuesta poco convencional está Andy Kleinman, un desarrollador argentino cuyo estudio fue seleccionado por FIFA para conceptualizar esta experiencia exclusiva de Netflix.

Esto sucede en un momento donde la industria de los videojuegos está obsesionada con la tecnología más cara, más veloz, más inmersiva. Mientras Meta invierte miles de millones en realidad virtual y Sony perfecciona gráficos fotorrealistas, alguien en Argentina pensó diferente: ¿qué pasa si volvemos a la esencia del juego multijugador local? Esa emoción que generaba reunirse en el sofá con amigos.

La nostalgia como estrategia comercial (y por qué funciona)

Netflix ha estado expandiendo agresivamente su oferta de videojuegos desde 2022. Mientras que inicialmente la plataforma apostó por títulos móviles casuales para suscriptores, ahora busca experiencias más ambiciosas que justifiquen mantener la suscripción. El timing es inteligente: en 2026 habrá un nuevo Mundial, el torneo sigue siendo el evento deportivo más visto globalmente, y la nostalgia por el juego multijugador local es una moneda de cambio poderosa en tiempos de gaming online masivo.

El genio de la propuesta radica en su aparente simplicidad. No requiere una consola cara. No necesitas hardware especializado más allá de un televisor y celulares que probablemente ya tienes. Es accesible, lo cual en Latinoamérica, donde no todas las familias pueden acceder a una PlayStation 5 o Xbox Series X, es un argumento de peso. Es también un guiño deliberado a cómo millones de personas han jugado videojuegos durante décadas en la región: en grupos, en casas, improvisando soluciones con lo disponible.

¿Por qué importa que sea un argentino quien lo desarrolló?

Hay un contexto político-económico importante aquí que no debería pasarse por alto. La industria de videojuegos en América Latina ha crecido considerablemente, pero la mayoría de los proyectos lucrativos y de visibilidad global todavía provienen de empresas radicadas en Estados Unidos, Europa o Asia. Que Netflix y FIFA confíen en un estudio argentino para desarrollar un título oficial es un síntoma de que la región está ganando credibilidad técnica y creativa en la escena internacional.

Argentina específicamente tiene una comunidad de desarrolladores independientes robusta. Estudios como Arkanoid Games, Quantic Dream (que aunque ahora es francesa, fue fundada por franceses pero tiene equipos en la región), y otras micro-productoras han demostrado que se puede hacer software de calidad desde la región. Sin embargo, los proyectos con presupuestos altos y distribución masiva siguen siendo raros. Esta oportunidad de Kleinman representa una puerta abierta, potencialmente.

Las preguntas incómodas sobre la propuesta

Dicho esto, conviene cuestionarse algunos aspectos. ¿Es realmente innovador usar celulares como mandos o es principalmente una solución económica disfrazada de feature? Tecnología para esto existe hace años. La pregunta real es: ¿el juego en sí es suficientemente entretenido o su valor reside únicamente en la experiencia social de estar juntos?

También está el asunto de Netflix diversificando constantemente su plataforma. ¿Esto es el futuro del streaming—convertirse en todo para todos—o es una señal de que el modelo de contenido puro se está agotando? La plataforma está agregando publicidad, ahora videojuegos, posiblemente otras cosas. En algún punto, dejas de ser «Netflix» para ser un ecosistema genérico de entretenimiento.

Qué esperar de aquí en adelante

Si este juego logra tracción significativa entre suscriptores, especialmente en mercados latinoamericanos donde la comunidad futbolística es central a la cultura, Netflix probablemente expansionará esta estrategia. Podríamos ver más títulos que prioricen la experiencia social local sobre gráficos avanzados.

Para desarrolladores independientes en Argentina y la región, el mensaje es mixto pero esperanzador. Hay capital internacional dispuesto a financiar talento local, pero dentro de ciertos parámetros y para ciertos proyectos. No es democratización plena, pero es más que lo que existía hace cinco años.

El juego de Kleinman no revolucionará la industria de los videojuegos. Pero en una era donde todo debe ser más grande, más caro, más «next-gen», hay algo refrescante en una propuesta que apuesta a la sencillez, la accesibilidad y la memoria colectiva de cómo jugábamos. Incluso si eso es, en el fondo, una decisión de negocios disfrazada de nostalgia.

Información basada en reportes de: La Nacion

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