La construcción de una paz duradera en México no es posible sin transformar radicalmente el modelo educativo. Así lo sostuvo la diputada Magdalena Núñez Monreal (PT) durante la inauguración de la segunda «Mesa Nacional para el Proceso de Paz en México», realizada en la Cámara de Diputados.
Según la legisladora, la educación debe evolucionar desde esquemas tradicionales que priorizan la transmisión de conocimientos hacia un modelo que forme ciudadanas y ciudadanos con pensamiento crítico, empatía y capacidades para reconstruir el tejido social.
De la obediencia al pensamiento crítico
Núñez Monreal fue enfática en su crítica al sistema educativo vigente: «Educar no es solamente impartir un cúmulo de información, imponer reglas o dogmas. Tampoco se trata de controlar al otro con amonestaciones o castigos».
En su lugar, propone una pedagogía centrada en extraer el potencial de cada ser humano. «La función de los educadores es guiar a los estudiantes para que descubran su propia capacidad de razonar, sientan empatía por el otro y desarrollen criterio para resolver los conflictos cotidianos», explicó.
La diputada enfatizó que «mientras la formación tradicional se enfoca en el ‘saber hacer’, la educación para la paz se enfoca en el saber ser y convivir». En este sentido, alertó sobre los riesgos de mantener aulas bajo «la inercia de la competencia y el silencio».
«Un ciudadano que cuestiona, analiza la información y entiende la complejidad del otro es un ciudadano que difícilmente será reclutado por personas que acrecientan el odio y la violencia», argumentó.
Educación socioemocional como política central
Núñez Monreal propuso implementar programas de educación socioemocional como parte central de la currícula, no como un «accesorio». Señaló que si los estudiantes aprenden «a gestionar su ira, el duelo y a reconocer sus heridas», se «desactivarán detonantes de violencia futura».
También pidió que los docentes sean dotados de herramientas para actuar como mediadores neutrales y facilitadores del diálogo. «El maestro no es solo un transmisor de conocimientos, debe ser un mediador de conflictos e inspiración para los alumnos», subrayó.
Desde el Partido del Trabajo, la legisladora anunció la búsqueda de mayor presupuesto para atender problemas psicológicos y mentales de los jóvenes mexicanos.
Una decisión histórica para México
Irán Valdés Chávez, secretario técnico de la Mesa Nacional para el Proceso de Paz, contextualizó el debate como una encrucijada histórica: «México vive una hora decisiva. No estamos frente a una simple discusión educativa. Estamos frente a una decisión histórica: seguir educando para sobrevivir en miedo ante la violencia, o comenzar a educar para construir paz con dignidad y futuro».
Valdés Chávez insistió en que la paz debe convertirse en una verdadera política de Estado, no una acción temporal. «Debe reconstruir a México desde la educación, la comunidad y la dignidad humana», enfatizó.
¿Qué tipo de educación para México?
José Irán Moreno Santos, director del Centro de Estudios Progresistas, planteó abrir una discusión nacional fundamental: «¿Queremos seguir teniendo una educación de competencia? ¿Queremos una educación para el desarrollo económico? ¿O queremos una educación humanista que nos permita reconocer nuestras identidades plurales?».
Por su parte, Wilfrido Lázaro Medina, presidente del Consejo Nacional de Organizaciones de Cultura de Paz, exhortó a que «no sea la política la que determine los planes de estudio, sino el mundo de paz que aspiramos para todos».
Lázaro Medina destacó la importancia de educar para «una vida sana, empática, de reconocimiento del rol en una dinámica social en la que todos dejemos de ser solo habitantes para participar como ciudadanos con pleno conocimiento de nuestros deberes y derechos».
El debate refleja un consenso entre legisladores y expertos: la transformación educativa no es un tema administrativo más, sino una estrategia fundamental para cambiar el curso del país hacia la paz y la convivencia.