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La ‘Indiosa’: la escultura que desafió la Inquisición en San Juan Tehuixtitlan

Una figura de piedra labrada en 1708 por canteros locales se salvó de ser destruida gracias a una inscripción en castellano. Hoy custodia la iglesia colonial de Amecameca.
La 'Indiosa': la escultura que desafió la Inquisición en San Juan Tehuixtitlan

La ‘Indiosa’: la escultura que desafió la Inquisición en San Juan Tehuixtitlan

Desde hace más de 315 años, una escultura de piedra vigila la portada de la iglesia de San Juan Tehuixtitlan en Amecameca. Se trata de la ‘Indiosa’, una obra maestra labrada por canteros locales en 1708 que no solo sobrevivió a la represión colonial, sino que representa uno de los episodios más fascinantes de resistencia cultural en la historia de la Nueva España.

El encargo del alcalde Nicolás Pablo

La historia comienza en 1693, cuando el pueblo de Tehuixtitlan solicita construir su propia capilla. Los padres del convento de la Asunción de Amecameca quedaban demasiado lejos y los frailes raramente bajaban a la comunidad. Nicolás Pablo, alcalde indígena, encabeza la petición junto con los principales del pueblo.

En su solicitud, Nicolás Pablo expresa con claridad la necesidad de la comunidad: «…en este barrio de Tehuixtitlan es de los más antiguos y que en él vivieron mis abuelos y padres y que tenemos necesidad de casa de Dios para nuestros santos y para enterrar a nuestros difuntos…».

La capilla se autoriza y Nicolás Pablo, en un gesto de generosidad, dona un solar de su propiedad: tierras que lindaban con lo que había sido el antiguo juego de pelota prehispánico. Un detalle revelador que muestra cómo la memoria ancestral permanecía viva en la comunidad.

Una obra de arte pagada con cofradía

Los registros del AGN indican que en 1695, los maestros canteros de Tehuixtitlan reciben el encargo de crear una escultura de piedra. Por su trabajo, se les pagan 25 pesos, una suma extraordinaria para la época. Los gastos corren a cargo de la cofradía de San Juan, bajo la administración de Pascual Pablo, hijo de Nicolás.

El resultado es la ‘Indiosa’: una figura femenina de piedra que será colocada en la portada de la capilla, identificada con el rótulo: «YNDIOSA DE LA CASA».

El escándalo que llegó a la Inquisición

En 1708, el cura de Amecameca denuncia la escultura ante el Santo Oficio. En su denuncia, advierte que existe en la portada «una piedra de manera de ídolo con una figura de mujer gentil y con el letrero que dice, Diosa, lo cuál causa escándalo…».

Para la Iglesia colonial, la presencia de una figura femenina identificada como diosa era motivo suficiente para investigar idolatría, un delito grave que podía resultar en la destrucción de la obra y castigo para sus creadores y patrocinadores.

La salvación por la palabra escrita

Sin embargo, Nicolás Pablo, ya de 61 años, encuentra una solución ingeniosa. El Santo Oficio falla a favor de Tehuixtitlan en 1709, determinando que no existe idolatría porque la inscripción está «en lengua castellana» y la escultura se encuentra en la portada de una iglesia, no en un templo pagano.

La inscripción «YNDIOSA DE LA CASA» se convierte en su amparo legal. Lo que la Inquisición lee como un simple rótulo descriptivo, la comunidad entiende como algo mucho más profundo.

El secreto guardado en la cintura

Hoy, más de tres siglos después, quienes observan la escultura pueden notar algo revelador: en la cintura de la figura se lee «Diosa del Agua», identificándola como Chalchiuhtlicue, la deidad prehispánica del agua, conocida como «La de la falda de jade».

Este hallazgo sugiere que la inteligencia de Nicolás Pablo y Pascual Pablo fue mayor de lo que aparenta en los documentos oficiales. La protección legal era real, pero el homenaje a las creencias ancestrales también lo era. La escultura no solo representa arte colonial, sino un acto de resistencia cultural.

Hoy, la ‘Indiosa’ permanece en su pedestal en San Juan Tehuixtitlan, custodiando la iglesia que sus creadores construyeron con tanto esfuerzo. Es testigo silencioso de cómo una comunidad indígena logró preservar su memoria ancestral bajo el orden colonial, utilizando su ingenio y la fuerza de la palabra escrita.

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