El Estado de México implementa una estrategia innovadora para proteger sus bosques tropicales del sur mientras genera alternativas económicas para las comunidades rurales. A través de sistemas agrosilvopastoriles basados en el cultivo de árboles y arbustos forrajeros, el Gobierno estatal busca transformar las prácticas productivas tradicionales hacia modelos más sostenibles y compatibles con la conservación ambiental.
La iniciativa, impulsada por la Protectora de Bosques estatal (Probosque), fue presentada en el webinar «Sistemas Agrosilvopastoriles: Cultivo de Árboles y Arbustos Forrajeros del Sur del Estado de México», donde especialistas destacaron la urgencia de repensar la actividad forestal en la región.
Una alternativa al cambio de uso de suelo
Alejandro Sánchez Vélez, Director General de Probosque, explicó que esta estrategia busca replantear completamente la relación entre producción y conservación en el sur mexiquense. «Queremos entender que los recursos forestales representan mucho más que el aprovechamiento maderable. Existen alternativas productivas sostenibles que ya han demostrado resultados positivos», señaló.
La ganadería es una de las principales actividades económicas de la región, lo que hace fundamental promover prácticas compatibles con la protección de los bosques tropicales caducifolios. Estos ecosistemas enfrentan presión constante por la introducción de pastos exóticos y la eliminación de vegetación nativa.
¿Cómo funcionan estos sistemas?
Los sistemas agrosilvopastoriles integran árboles, cultivos y ganado bajo un manejo planificado que equilibra producción económica con conservación ambiental. Este modelo ofrece múltiples beneficios: mejora la fertilidad del suelo, reduce la erosión y fortalece la resiliencia ante sequías prolongadas.
Especies como parota, guácima, capiri, mezquite, matarrata y guaje son clave en esta estrategia. Funcionan simultáneamente como cercos vivos, fuentes naturales de sombra y bancos de proteína para el ganado, reduciendo significativamente los costos de producción y disminuyendo la dependencia de pastos exóticos.
Las quemas agropecuarias: un riesgo persistente
A pesar de estas iniciativas, los especialistas advierten que las quemas agropecuarias continúan siendo uno de los principales enemigos de los bosques mexiquenses. Durante 2024, estas actividades provocaron el 35.5 por ciento de los incendios forestales registrados en la región, afectando más de cinco mil hectáreas.
Este dato subraya la importancia de complementar las estrategias de alternativas productivas con campañas de prevención y control de fuego en zonas rurales.
Beneficios comprobados para comunidades y ambiente
Según los especialistas de Probosque, estos sistemas agrosilvopastoriles ya han demostrado resultados positivos en otras regiones. Permiten que los productores rurales mantengan y mejoren sus ingresos sin comprometer los ecosistemas que heredarán a las futuras generaciones.
El acompañamiento técnico es esencial para que estas prácticas se consoliden. El Gobierno del Estado de México, a través de Probosque y la Secretaría del Campo, se compromete a fortalecer estos modelos productivos sostenibles como parte de su estrategia integral para conservar los ecosistemas y mejorar el bienestar de las comunidades rurales mexiquenses.
Con estas acciones, la administración de la Maestra Delfina Gómez Álvarez demuestra que es posible encontrar equilibrio entre desarrollo económico rural y protección ambiental, sin sacrificar uno por el otro.