Sábado, 30 de mayo de 2026 Edición Impresa
Recientes
Estado de México refuerza medidas contra gusano barrenador con 38 casos activosAmazon apuesta por formar programadores en México: ¿inversión real o estrategia comercial?Un argentino captura la magia de la naturaleza y conquista el podio mundialEstados Unidos designa cárteles brasileños como organizaciones terroristasMéxico impulsa acceso a medicinas mediante dispensadores automáticosArévalo rechaza acuerdo militar con EE.UU. tras reportaje del New York TimesUn argentino captura la magia de los océanos y conquista los premios mundiales de fotografía aéreaMayo bursátil: cómo los inversionistas latinoamericanos pueden navegar la volatilidad globalEstado de México refuerza medidas contra gusano barrenador con 38 casos activosAmazon apuesta por formar programadores en México: ¿inversión real o estrategia comercial?Un argentino captura la magia de la naturaleza y conquista el podio mundialEstados Unidos designa cárteles brasileños como organizaciones terroristasMéxico impulsa acceso a medicinas mediante dispensadores automáticosArévalo rechaza acuerdo militar con EE.UU. tras reportaje del New York TimesUn argentino captura la magia de los océanos y conquista los premios mundiales de fotografía aéreaMayo bursátil: cómo los inversionistas latinoamericanos pueden navegar la volatilidad global

¿Quién financia a los adultos mayores? El negocio de la ‘economía plateada’

Mientras México envejece, las aseguradoras de pensiones descubren un mercado millonario. Pero ¿realmente están resolviendo la crisis o creando nuevas desigualdades?
¿Quién financia a los adultos mayores? El negocio de la 'economía plateada'

La vejez se convirtió en un tema de negocios

México está en medio de una transformación demográfica silenciosa pero inexorable. En las próximas dos décadas, la población mayor de 60 años se duplicará. Para 2050, casi el 30% de los mexicanos serán adultos mayores. Este cambio estructural ha generado pánico en tres direcciones: en los gobiernos que financian pensiones cada vez más costosas, en las familias que no saben cómo sostener a sus abuelos, y en las empresas financieras que ven una oportunidad de oro. La última ola de inversión corporativa la lleva un nombre: ‘economía plateada’.

El concepto suena simpático, casi poético. Habla de incluir, de dignidad, de oportunidades. En realidad, describe el mercado potencial de miles de millones de dólares que representan los adultos mayores en América Latina. Y aquí es donde la narrativa corporativa necesita un poco de escrutinio crítico.

El negocio detrás de la inclusión financiera

Cuando una aseguradora de pensiones como Profuturo coloca en el centro de su estrategia la ‘inclusión financiera’ para adultos mayores, está haciendo algo inteligente desde el punto de vista empresarial: identificar un segmento poblacional con poder adquisitivo creciente y poca oferta adaptada a sus necesidades específicas. Esto no es malo per se. El problema es que raramente estas iniciativas abordan la raíz del problema: la insuficiencia de las pensiones públicas en México.

Según datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), casi 6 de cada 10 adultos mayores mexicanos viven en condiciones de pobreza o vulnerabilidad. La pensión del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) ronda los 3,000 pesos mensuales, una cifra que no cubre ni gastos básicos de salud. En este contexto, hablar de ‘inclusión financiera’ mediante productos de seguros, fondos de inversión o créditos puede sonar como ofrecerle un iPhone a alguien que no tiene agua potable.

¿Qué es realmente la economía plateada?

El término surgió en Japón hace dos décadas, cuando ese país enfrentó la crisis de envejecimiento más aguda del mundo. Desde entonces, se ha expandido como estrategia de desarrollo en países asiáticos y europeos. La idea central es activar el consumo y la productividad de adultos mayores, creando productos y servicios diseñados específicamente para ellos: desde tecnología amigable hasta vivienda adaptada, pasando por entretenimiento, turismo y, claro está, servicios financieros.

En América Latina, la adopción de este modelo viene con un matiz particular: en lugar de fortalecer sistemas públicos de pensiones, se apunta a privatizar soluciones. Las aseguradoras de pensiones ven una oportunidad de ampliar su base de clientes y su margen de ganancia. No es que estén siendo malvadas; simplemente están haciendo su trabajo. Pero es importante nombrar lo que está pasando: mientras hablamos de inclusión, se está profundizando la lógica del mercado como respuesta a un problema que es fundamentalmente de justicia social y seguridad económica.

El contexto mexicano: pensiones quebradas

México tiene una arquitectura de pensiones fracturada. El sistema público del IMSS es deficitario y cada vez menos personas tienen acceso formal a él. Mientras tanto, el sistema privado de afiliación obligatoria (introducido en 1997) ha generado rendimientos pobres para los trabajadores, con comisiones que pueden devorar hasta el 30% de los ahorros a lo largo de la vida laboral. Es decir, antes de que alguien llegue a adulto mayor, ya ha perdido gran parte de su patrimonio en intermediarios financieros.

En este escenario, iniciativas de ‘inclusión financiera’ para adultos mayores pueden funcionar como un parche temporal que evita que el sistema explote por completo, pero que no resuelve la causa profunda: la insuficiencia estructural de los ingresos en la vejez.

¿Hay algo positivo en esto?

Sí, pero hay que ser específicos. Si los productos financieros adaptados a adultos mayores ofrecen realmente herramientas para que gestionen mejor sus ahorros limitados, protejan sus activos contra la inflación, o accedan a crédito a tasas razonables para emergencias de salud, tienen un valor real. El problema es que estas iniciativas muy frecuentemente terminan siendo herramientas para canalizar más dinero hacia instituciones financieras, no para empoderar a los adultos mayores.

Las preguntas que deberíamos hacer

¿Cuánta de esta inversión en ‘economía plateada’ va realmente a subsidiar servicios para los más pobres? ¿Qué regulación existe para evitar abusos contra una población que históricamente ha sido víctima de estafas financieras? ¿En qué medida estas iniciativas corporativas reemplazan inversión pública en pensiones dignas? ¿Quién se empodera realmente: el adulto mayor o la institución financiera?

La respuesta es incómoda: por ahora, principalmente la segunda. La economía plateada es un concepto útil para imaginar sociedades más inclusivas con sus adultos mayores. Pero en México, mientras no haya pensiones públicas suficientes y regulación fuerte sobre intermediarios financieros, seguirá siendo principalmente un eufemismo corporativo para un mercado que está siendo extractivo, no distributivo.

Lo plateado, en este caso, no es el brillo de la sabiduría acumulada. Es el brillo de las monedas que siguen fluyendo hacia arriba.

Información basada en reportes de: El Financiero

🗞️
Edición Impresa Leer ahora →