Martes, 7 de abril de 2026 Edición Impresa
Recientes
Ricardo Chelius Bello subsidia pollos y apoyos sociales en AmecamecaTenancingo estrena himno municipal en su aniversario 199 de erecciónEcatepec retira 1,561 toneladas de desechos del Canal de CartagenaEcatepec cierra Semana Santa sin incidentes con despliegue de más de mil policíasHuixquilucan liquida deuda histórica de mil 200 millones con CAEMHuixquilucan reporta saldo blanco en Semana Santa con operativos de seguridadLa Paz invertirá 21.1 millones para llevar agua potable a Lomas de San SebastiánTepetlixpa refuerza seguridad con nueva patrulla para respuesta más rápidaRicardo Chelius Bello subsidia pollos y apoyos sociales en AmecamecaTenancingo estrena himno municipal en su aniversario 199 de erecciónEcatepec retira 1,561 toneladas de desechos del Canal de CartagenaEcatepec cierra Semana Santa sin incidentes con despliegue de más de mil policíasHuixquilucan liquida deuda histórica de mil 200 millones con CAEMHuixquilucan reporta saldo blanco en Semana Santa con operativos de seguridadLa Paz invertirá 21.1 millones para llevar agua potable a Lomas de San SebastiánTepetlixpa refuerza seguridad con nueva patrulla para respuesta más rápida

Irán después de Jamenei: ¿cambio político o continuidad del sistema?

La muerte del Líder Supremo abre interrogantes sobre el futuro de la República Islámica, pero las estructuras de poder permanecen intactas.
Irán después de Jamenei: ¿cambio político o continuidad del sistema?

Irán en la encrucijada: más allá del luto por Jamenei

La noticia de la muerte de Ali Jamenei ha generado expectativas contradictorias en diferentes partes del mundo. Mientras algunos observadores internacionales ven en este acontecimiento una oportunidad para transformaciones políticas profundas en Irán, la realidad institucional del país sugiere un escenario más complejo y menos esperanzador para quienes anhelan cambios democráticos.

Durante casi cuatro décadas, Jamenei concentró un poder sin precedentes en la República Islámica. Como Líder Supremo, su autoridad se extendía sobre el ejército, la policía política, los medios de comunicación estatales y las instituciones religiosas clave. Su fallecimiento marca el cierre de una era, pero no necesariamente el comienzo de una nueva. Para millones de ciudadanos iraníes que han experimentado represión, censura y restricciones a sus libertades fundamentales, la pregunta es inevitable: ¿será este un punto de quiebre?

Las estructuras de poder permanecen intactas

Lo que distingue el sistema político iraní de otras formas de gobierno es su capacidad para perpetuarse a través de instituciones, no de individuos. Aunque Jamenei fue una figura singular, su poder descansaba sobre redes complejas de poder establecidas desde la revolución de 1979. Los Guardias de la Revolución Islámica, el clero alineado con la república, los burócratas de la seguridad y otros actores institucionales continuarán operando con sus intereses intactos.

La selección del próximo Líder Supremo recaerá en la Asamblea de Expertos, un organismo compuesto principalmente por clérigos conservadores designados y afines al establishment. Este proceso, lejos de abrir espacios para una democratización real, probablemente refuerce las líneas de continuidad del sistema actual. No se trata de un cambio por elección popular, sino de una renovación de élites dentro del mismo círculo cerrado de poder.

Las demandas reprimidas de la sociedad civil

En los últimos años, especialmente desde el levantamiento de 2022 tras la muerte de Mahsa Amini, la sociedad iraní ha demostrado un hartazgo profundo con el sistema. Jóvenes, mujeres y sectores de la clase trabajadora han salido a las calles rechazando tanto las políticas represivas como la falta de libertades fundamentales. Estas movilizaciones fueron sofocadas con violencia estatal, pero no desaparecieron; se transformaron, se adaptaron a contextos de mayor represión.

La pregunta urgente que enfrentan ahora es si estas energías de cambio social podrán canalizarse en presión política real, o si serán nuevamente contenidas por las estructuras de control que permanecen operacionales. La represión no se ha detenido con la muerte de Jamenei; de hecho, momentos de transición pueden ser particularmente peligrosos para activistas y disidentes.

Una perspectiva desde América Latina

Para quienes observamos desde América Latina, la situación iraní nos resulta dolorosamente familiar. Hemos visto cómo cambios en las figuras de poder, sin transformaciones en las estructuras institucionales, pueden reproducir los patrones de exclusión y represión. Hemos experimentado transiciones superficiales donde se cambian presidentes pero permanecen intactas las corporaciones de poder, ya sean militares, empresariales o políticas.

Lo que aprendemos de nuestras propias historias es que la libertad no llega automáticamente por el relevo generacional de líderes. Requiere de movilización social persistente, de construcción de poder desde las bases, de resistencia cotidiana frente a estructuras que se resisten al cambio. Irán no es excepción a esta regla universal.

¿Qué viene después?

En los próximos meses, Irán atravesará procesos de negociación interna donde diferentes facciones buscarán posicionarse. Es probable que veamos retórica reformista, promesas de mayor apertura, incluso gestos hacia una diplomacia internacional menos confrontacional. Pero estas concesiones de forma no equivalen a libertad democrática real.

Para la sociedad iraní, el desafío fundamental permanece: cómo transformar el poder institucional que sustenta el sistema, no solo sus caras visibles. Esto requiere de organización, paciencia estratégica y el reconocimiento de que los cambios profundos rara vez se otorgan; casi siempre deben ser conquistados.

La muerte de Jamenei cierra un capítulo. Pero el libro de la lucha por la libertad en Irán sigue abierto, con muchas páginas por escribir.

Información basada en reportes de: El Financiero

🗞️
Edición Impresa Leer ahora →