Tepantlaco, testigo de la historia prehispánica, clama por rescate
A más de tres años de su descubrimiento, la zona arqueológica de Tepantlaco en Tlalmanalco permanece en total abandono. Lo que en 2021 se reveló como una estructura habitacional de la elite prehispánica ahora enfrenta vandalismo, saqueo de materiales y deterioro constante. Grupos culturales de la región oriente han decidido actuar: solicitarán formalmente al Centro INAH del Estado de México la cesión de este espacio para su mantenimiento y preservación.
De pirámide a palacio: el verdadero rostro de Tepantlaco
Durante años, la comunidad local creyó que Tepantlaco era un centro ceremonial piramidal. Las exploraciones arqueológicas demostraron la verdad: se trata de una casa palaciega de los gobernantes Tlacochalca, la elite que dominaba estas tierras. La estructura cuenta con dimensiones imponentes: 12 por 18 metros en su base y más de 9 metros de altura, distribuida en tres niveles con cuartos que aún conservan restos de estuco aplanado.
El sitio cobra mayor relevancia histórica al considerar que fue mencionado en las Relaciones que Hernán Cortés envió a España el 5 de noviembre de 1519, antes de su llegada a México-Tenochtitlan. Según estos documentos, fue en Tlalmanalco donde Cortés entabló pláticas con los Señores de Chalco para obtener su apoyo en la conquista de la capital mexica.
Tlalmanalco: territorio del Gran Señorío de Chalco
Tlalmanalco no era un asentamiento menor. Como parte del Chalcayotl, perteneció al Gran Señorío de Chalco, una de las potencias mesoamericanas antes del contacto español. Su importancia estratégica y política quedó registrada en la documentación colonial, convirtiendo a Tepantlaco en un testimonio invaluable de esa época de transición.
El deterioro avanza mientras las autoridades miran hacia otro lado
Hoy, el panorama es desolador. La zona arqueológica sufre un deterioro acelerado. Grupos de vándalos han dañado la estructura, mientras que durante las noches el lugar se convierte en sitio de actos ilícitos. Pero quizá lo más preocupante es el saqueo sistemático de materiales: piedras son extraídas poco a poco para usarse en construcciones cercanas, desapareciendo evidencia histórica irreemplazable.
Los grupos culturales locales ven con frustración cómo las autoridades de los tres niveles de gobierno no reconocen el potencial turístico y educativo del sitio. Tepantlaco podría ser un polo de atracción que dinamizara la economía local mientras se preservaba la identidad y las raíces de Tlalmanalco.
Un museo prometido hace 40 años sigue siendo un sueño
La desatención no es nueva. El 30 de abril de 1986 se descubrieron decenas de piezas arqueológicas en el sitio, un hito que este año cumple cuatro décadas. Sin embargo, el Museo de San Antonio Tlaltecahuacan, que debería albergar estas colecciones, nunca fue construido. Las piezas permanecen en el olvido, lejos del alcance público.
Los grupos culturales ahora apuestan por un cambio. Su solicitud al INAH representa un último esfuerzo comunitario por salvar Tepantlaco del colapso. Si se concede, el mantenimiento local podría transformar este espacio en un centro de difusión histórica, educación cultural y desarrollo turístico sostenible. De lo contrario, Tlalmanalco seguirá perdiendo, pieza a pieza, su patrimonio prehispánico.