Un químico alemán y la cerveza que nació en Tlalmanalco
Tlalmanalco conmemora este año los 154 años de la fundación de la primera cervecería mexicana, un hito que marcó el inicio de la industria cervecera en el país. Detrás de este logro está Johann Lifman, un químico alemán que vio en los deshielos del Iztaccihuatl y Popocatépetl la oportunidad perfecta para producir cerveza de calidad.
La llegada de los alemanes a México
Durante el gobierno del Emperador Fernando Maximiliano José María de Habsburgo Lorena (1865-1870), México abrió sus puertas a decenas de inmigrantes alemanes y austriacos. Entre ellos estaba la familia Lifman-Witwen, que eligió Tlalmanalco como su hogar. No fue casual: Lifman, con formación química, reconoció inmediatamente que las aguas de los volcanes ofrecían las condiciones ideales para la elaboración de cerveza.
Fundación de ‘La Estrella’ en 1872
Tras llegar a Tlalmanalco en 1865, Lifman y su familia trabajaron durante varios años perfeccionando el proceso. En 1872, fundó oficialmente la primera cervecería del país, a la que llamó «La Estrella». Este establecimiento no solo producía bebida de exportación, sino que atrajo a técnicos y maestros cerveceros de toda Europa, especialmente de Alemania, quienes compartieron sus conocimientos y transformaron la región en un centro de producción cervecera.
Un legado de generosidad
Según la tradición oral de Tlalmanalco, la familia Lifman-Witwen se distinguió por su generosidad con la comunidad local. Agradecidos por el agua abundante y las condiciones que les permitieron prosperar, brindaban alimentos y cobijo a los habitantes del pueblo. Esta relación solidaria con la comunidad dejó una huella profunda que perdura hasta hoy.
El final de una era y el recuerdo permanente
Johann Lifman falleció en 1892, después de dedicar tres décadas al desarrollo de la industria cervecera mexicana. Su viuda, amigos e hija le rindieron homenaje colocando una placa conmemorativa a un costado de la Capilla Abierta del Siglo XVI de Tlalmanalco. La inscripción, parcialmente en alemán, reza: «JOHANN LIFMAN 1811-1892. SM GESTORBEM SEINE WITWEN SEINE FREUNDE. SU VIUDA E HIJA Y AMIGOS».
Hoy, 154 años después de la fundación de ‘La Estrella’, Tlalmanalco conmemora el legado de este pionero que transformó una visión química en una industria nacional, demostrando cómo la convergencia de talento, recursos naturales y generosidad puede crear un impacto duradero en la historia económica y cultural de un país.